La crisis de MySpace y la nueva economía de los medios
Sus problemas nos recuerdan lo poco que dura el éxito en el ciberespacio, lo difícil que es ganar dinero con las redes sociales y las peculiaridades de La nueva economía de los medios.
columnas
Jun 24, 2009 |
21:30
CREDITO: 
Luis Miguel González

Por: Luis Miguel González, Director Editorial de El Economista

MySpace está herido. Sus problemas nos recuerdan lo poco que dura el éxito en el ciberespacio, lo difícil que es ganar dinero con las redes sociales y las peculiaridades de eso que los expertos llaman La nueva economía de los medios.

Rupert Murdoch compró MySpace en el 2005 por 580 millones de dólares. El trato fue calificado como una genialidad por parte del magnate australiano y una prueba irrefutable de que nunca es tarde para convertirse en fanático de Internet.

MySpace, que fue fundada por Chris de Wolfe, era la estrella del firmamento de las redes sociales. Era la más grande del mundo y la segunda empresa después de Yahoo!, por su capacidad para extraer información de los usuarios. En el momento de su venta se consideraba una inversión segura. Integrada a News Corp y tocada por el genio de Murdoch, estaba destinada a multiplicar su valor. A mediados del 2007 se calculaba su precio en 1,500 millones de dólares.

Las cosas han cambiado radicalmente. MySpace no reporta oficialmente sus resultados, pero se estima que pierde 90 millones de dólares anuales. No es que esta empresa haya cometido un error mayúsculo. El asunto es que no ha encontrado la forma de capitalizar sus fortalezas y tampoco ha sido capaz de agregar líneas a su core business: tiene 130 millones de usuarios en el mundo (de los cuales alrededor de 9 millones están en México) y goza de una enorme reputación como plataforma de lanzamiento de carreras musicales. The Arctic Monkeys y Lilly Allen son pruebas de esto.

MySpace can be saved, dice CNN Money. MySpace Blew it, titula el bloguero Lloyd Grove. Hay más de 150 artículos de análisis que tratan de explicar qué ha pasado con la criatura de Chris de Wolfe y todas coinciden en la dificultad para encontrar La Causa. La web tiene una relación peculiar con las leyes económicas.

Si Murdoch se equivoca, ¿quién se atreve a arrojar la primera piedra?
Las estrellas de moda en el firmamento de las redes sociales son Facebook y Twitter. La primera acaba de rebasar a MySpace por el número de usuarios únicos. La segunda registra el mayor índice de crecimiento. Ahora se habla de ellas como en el 2005 se hablaba de MySpace, aunque pocos se atreven a predecir qué pasará en el 2013.

Media 2.0 ha cambiado todo, asegura Judy Sims, que acaba de publicar The New Media Economy, una de las reflexiones más lúcidas sobre la situación de los medios. La oferta de medios es abundante y la atención es muy escasa. Las inversiones en mercadotecnia para aumentar la circulación han traído un aumento brutal de los costos, sin impacto. El futuro está en los nichos de alta calidad.

Los gigantes que hemos conocido tienen los días contados. Sólo sobrevivirán los que tengan capacidad de crear comunidades e involucrar a sus audiencias. El escenario está puesto para agregadores inteligentes, reconstructores y microplataformas. Esas palabras suenan raro, pero no se preocupen. Llegaron para quedarse. Terminaremos acostumbrándonos a ellas.  

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

Sus problemas nos recuerdan lo poco que dura el éxito en el ciberespacio, lo difícil que es ganar dinero con las redes sociales y las peculiaridades de La nueva economía de los medios.

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