Perversión
El gobierno dará una tajada más a nuestros ingresos, y el supuesto combate a la pobreza es una coartada. La pobreza no se acaba con subvenciones del gobierno, sino con inversión privada, crecimiento económico, empleos y educación (lo saben). Esto es precisamente lo que nuestra política, y el paquete fiscal bloquean.
En México, una ideología obtusa y la generación perdida de políticos pesan más que el interés nacional. Las exacciones adicionales de las que seremos víctimas los contribuyentes cautivos -vía ISR e IVA- engrosarán el gasto corriente, que ha crecido desbocadamente en el nuevo siglo.
Peor, irán hacia agujeros ocultos en la críptica nomenclatura del Presupuesto federal, para alimentar perversiones energéticas y ambientales, y obsequios inconfesables.
Es preciso inventariar, algunos (los más obscenos) ofrecerá algún consuelo, saber al menos adónde irán nuestros ingresos confiscados por el gobierno en el 2010.
Primero irán a cubrir aproximadamente 150,000 millones de pesos en subsidios a las gasolinas. Es verdad, retornarán a nosotros, en especial a quienes poseen vehículos más grandes e ineficientes, de mal gusto, que más combustible consumen y emiten un mayor volumen de gases de efecto invernadero (los preferidos por altos funcionarios, políticos y narcotraficantes).
Segundo, van a subsidiar el consumo de electricidad, se proyectan alrededor de 120,000 millones de pesos, incluyendo el lastre dejado por la desaparecida Luz y Fuerza del Centro. Tercero, van a engrosar el bolsillo de grandes agricultores a través del programa de subsidios al campo Procampo, que superará el próximo año los 16,000 millones de pesos. Éste se trata de un simple y generoso cheque obsequiado sin ninguna contraprestación ni obligación de parte del beneficiario. Recordemos además que están exentos de ISR y de IVA.
Los más afortunados podrán recibir hasta 200,000 pesos por año, ya que se pagan en promedio 1,000 pesos por hectárea en ambos ciclos agrícolas (primavera-verano y otoño -invierno) y por superficies de hasta 100 hectáreas.
Evidentemente, los más pobres perciben mucho menos.
Cuarto, se destinarán a subsidiar el diesel marino, lo que hace rentable el saqueo de los mares mexicanos por parte de pescadores (armadores) industriales, cooperativistas, libres y abiertamente irregulares. Este subsidio logra que más de la mitad de todas las pesquerías nacionales estén sobreexplotadas o en vías de colapsarse, y rondará los 5,000 millones de pesos en el 2010.
Sin contar el derroche en burocracia, junto con otros subsidios (que también deben ser objeto de inventario), la suma se acerca a 10% del gasto público para el año próximo y es comparable al llamado “boquete fiscal” de 300,000 millones de pesos.
Gobernar es cobrar impuestos y ejercer el presupuesto resultante en la provisión de bienes públicos. Ser ciudadano es exigir cuentas, eficiencia y eficacia en el gasto. Lo nuestro, en México, ¿cómo llamarle?
gquadri@eleconomista.com.mx
Verde en serio
El gobierno dará una tajada más a nuestros ingresos, y el supuesto combate a la pobreza es una coartada.












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