Laberinto IMSS
Precariedad financiera y deterioro de los servicios colocan al IMSS en un callejón sin salida.”
Hace unos días se dio al seno del IMSS, que dirige Daniel Karam, un suceso que por su magnitud hizo que se olvidara el penoso tema de las guarderías, ya que refleja fielmente el abismo al que se encamina el Instituto.
Sucede que el Consejo Técnico del Seguro Social aprobó echar mano de 15,000 millones de pesos de la reserva laboral tan sólo para poder cubrir los gastos de lo que resta del año.
Ya hay indicaciones de que la entrante LXI Legislatura tiene contemplado investigar la legalidad de la medida, así como su impacto no sólo en las finanzas del IMSS, sino en la caída en la calidad de sus servicios a derechohabientes.
La medida significa que el Seguro Social pretende cubrir un déficit con otro de muy corto plazo, en un complicadísimo contexto en que el faltante de recursos para hacer frente a las solicitudes de jubilaciones y pensiones de los propios trabajadores del organismo rebasa el billón de pesos. La más reciente estimación del hoyo es de 1.2 millones de millones.
Por si ello fuera poco, más allá de los gastos inmediatos que crecen como bola de nieve en medio del “sospechosismo” generado por el otorgamiento de contratos de nula transparencia, el IMSS enfrenta una exigencia de las huestes de Agustín Carstens en la Secretaría de Hacienda para fortalecer las reservas de sus seguros de enfermedades, maternidad y atención de jubilados y pensionados por más de 5,000 millones de pesos.
En este rubro operativo, que como casi todos es deficitario, el faltante alcanza el equivalente a 28% del Producto Interno Bruto del 2008. Quiere decir que el déficit se elevaría a más de 20,000 millones de pesos, sin contar los 3,800 millones que se estiman para la operación de este año.
Esta semana, los expertos en seguridad social y remuneraciones de KPMG, Rubén Dávalos y Pablo Noreña, concluyen en un estudio que las reformas a la Ley del Seguro Social, aprobadas en abril y publicadas en el Diario Oficial el 9 de julio, resultarán en la afiliación al IMSS de más de 4 millones de empleados de empresas de outsourcing, o tercerización, lo que sin duda aumentará las dificultades del instituto para brindar servicios.
Por lo pronto, los crecientes boquetes del IMSS habrán de recibir atención especial cuando el Congreso se aboque a navegar el laberinto que representa el presupuesto del año próximo.
Por más que el equipo de Karam afirme que el IMSS registró un superávit de 230 millones de pesos en su operación del ejercicio 2008, con ingresos de 217,694 millones y egresos de 217,462 millones, si le quitamos la magia del maquillaje al más puro estilo del INEGI, o sea si se contabilizaran los pasivos contingentes, el déficit sería del inaudito de casi medio billón de pesos.
Más allá de la parte administrativa y de los hoyos negros financieros, las historias de terror en el IMSS se multiplican. Los derechohabientes siguen sin medicinas; las consultas de especialidades se espacian hasta por seis meses; el staff de asesores del Director General crece con singular alegría, y los malos tratos son pan de cada día.
Sin ir muy lejos, traté de comunicarme con el director de Comunicación Social, Roberto Albiztegui, para recabar las consabidas reacciones y opiniones, pero no obtuve respuesta a mis llamadas.
Lejanos están los días del mejor titular que ha tenido el IMSS, Antonio Ortiz Mena, quien lo llevó a un elevado nivel de planificación y credibilidad. Hoy, las prácticas incluyen pagar una encuesta amañada que pretende -sin lograrlo- demostrar la satisfacción de los asegurados con las guarderías, pero claro, sin incluir las subrogadas, que son la mayoría.
Los malabarismos rivalizan con el Cirque du Soleil. El año pasado, por ejemplo, se reasignaron camas existentes de pediatría, ginecología y obstetricia hacia rubros de mayor demanda como medicina interna y cirugía. Aun así, el IMSS enfrenta miles de demandas por recurrencia a hospitales privados ante la falta de atención oportuna.
El IMSS es como Pemex. Por falta de voluntad política, un recuento de sus tribulaciones es la crónica -así resulte incompleta- de una muerte anunciada.
Hace unos días se dio al seno del IMSS, que dirige Daniel Karam, un suceso que por su magnitud hizo que se olvidara el penoso tema de las guarderías, ya que refleja fielmente el abismo al que se encamina el Instituto.







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