Derechos de la arquitectura
Recientemente tuve la oportunidad de visitar el famoso museo Guggenheim Bilbao diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry, localizado en Bilbao, País Vasco, España.
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Ago 19, 2009 |
23:03
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Arturo Ancona García-López*

Recientemente tuve la oportunidad de visitar el famoso museo Guggenheim Bilbao diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry, localizado en Bilbao, País Vasco, España. Si usted ha estado ahí, seguramente recordará la impresionante sensación que dicha majestuosidad produce al visualizar sus formas curvilíneas retorcidas, cortinas de cristal y planchas de titanio que emergen del fondo de la tierra y que dan la sensación del nacimiento de la edificación, minuto a minuto.

Por favor tómese un momento, cierre los ojos y recuerde dicha sensación y pregúntese si es una obra artística en toda la extensión de la palabra.

Inicio con lo anterior, ya que constantemente me consultan los desarrolladores, arquitectos e ingenieros respecto de los derechos de propiedad intelectual sobre las obras arquitectónicas y si éstas son consideradas obras artísticas, especialmente cuando se les encarga el desarrollo de una obra emblemática o cuando se imprimen nuevas tendencias en sus construcciones.

Generalmente el arquitecto/creador quiere garantizar un derecho de paternidad, es decir, el reconocimiento de su calidad de autor y, por lo tanto, es muy seguro que haga preguntas concretas que sintetizo de la siguiente manera: ¿la legislación mexicana protege el proyecto del arquitecto y/o la obra finalmente resultante? ¿La protección incluye la facultad del arquitecto de oponerse a futuras modificaciones sobre la obra finalizada que puedan desnaturalizar la misma?

Al igual que otras categorías de obras artísticas, las obras arquitectónicas forman parte de las obras protegidas por el derecho de autor. La Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) mexicana reconoce derechos intelectuales respecto de la obra arquitectónica, sin aclarar si sólo circunscribe su protección a “los proyectos, planos, maquetas y diseños” o también abarca a las obras construidas.

Es importante aclarar que conforme con los principios generales del derecho de autor, no toda obra en proyecto o construida goza de protección para ser considerada objeto de propiedad intelectual, ya que deberá cumplir la exigencia lógica de originalidad, lo que debe traducirse en la incorporación de unas notas de singularidad del creador. La ley no protege meras ideas, estilos o técnicas subjetivas; protege la creación arquitectónica que puede proyectarse en facetas tan diversas como la construcción de novedosas fachadas, nuevas concepciones de edificios, distribución muy singular de espacios o cualquier otra aportación realmente original que refleje la creatividad del autor.

Considero que resulta indiscutible que la obra construida proyectada por un arquitecto merece la misma protección que sus planos. El único problema radica, como ya lo mencionamos, en la exigencia de la originalidad, que permite afirmar que los arquitectos imprimen su propio sello o firma a su trabajo y que les permite compararlo con otras realidades artísticas.

Por otro lado, resulta discutible el derecho de todo arquitecto a impedir futuras modificaciones en su obra que no gocen de su consentimiento, por cuanto que el autor sólo podrá oponerse a transformaciones en perjuicio de sus “legítimos intereses o menoscabo a su reputación”, lo que implica también un amplio campo de subjetividad.

La LFDA establece que el autor de una obra de arquitectura no podrá impedir que el propietario de ésta le haga modificaciones, pero tendrá la facultad de prohibir que su nombre sea asociado a la obra alterada.

La propiedad intelectual no es ajena a los desarrollos inmobiliarios. El dueño de un edificio no debe creerse titular del proyecto o de sus resultados artísticos a menos de que haya quedado expresamente pactado en un contrato. Es importante que tanto los desarrolladores, arquitectos y, en fin, partes involucradas en la construcción, se asesoren con respecto a la generación de derechos intelectuales en los proyectos y cómo se transmiten éstos, con el fin de evitar futuras controversias, no sólo en cuanto a derechos de autor, sino marcas, patentes, diseños, etcétera.

Estoy seguro de que si usted es un desarrollador de una obra arquitectónica emblemática, no quisiera que ésta fuese reproducida en otra zona geográfica, ¿o no es así?

*Doctor en Derecho, especializado en propiedad intelectual, competencia económica y telecomunicaciones.

Recientemente tuve la oportunidad de visitar el famoso museo Guggenheim Bilbao diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry, localizado en Bilbao, País Vasco, España.

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