ICA, nuevos retos
La inminente colocación accionaria de ICA se percibe como una medida desesperada en un momento crítico.
Mañana será un día crucial para el actual laberinto de Empresas ICA, que preside Bernardo Quintana Isaac. Se ha convocado a los accionistas a una reunión extraordinaria para decidir, entre otras cosas, sobre la controvertida emisión accionaria que trae a la legendaria constructora de cabeza.
No se necesita ser ingeniero civil para percatarse de que la colocación será clave para el futuro inmediato de la empresa, que dirige José Luis Guerrero, ya que sus finanzas y liquidez han sufrido por las condiciones de los mercados.
Aunque ICA trae un saludable backlog, que es el catálogo de las obras contratadas por ejecutar, de más de 17,000 millones de pesos, la emisión, que le representaría una inyección de cerca de 5,000 millones de pesos, resulta crucial para concluir obras en ejecución y para participar en nuevos proyectos.
Para colmo de males, los canales de financiamiento a través de deuda están cerrados o son muy caros, por lo que no existe la posibilidad de mantener el crecimiento de la empresa sin la dilución del capital.
Muchos analistas bursátiles afirman que los títulos de ICA han perdido 10% en días recientes por la dilución que significará para los accionistas actuales -en particular los minoritarios- la nueva emisión de 150 millones de títulos más la consabida sobreasignación de 15 por ciento.
Hay otros factores que nublan el panorama, entre ellos las pugnas por el poder que, según versiones fidedignas, se han desatado al interior de la empresa que fundó, al igual que la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, el ingeniero Bernardo Quintana Arrioja.
Se dice que ICA cuenta con dinero suficiente para terminar los proyectos en marcha. Sin embargo, como sus obras en ejecución involucran recursos públicos, ya sea del gobierno federal o locales, tiene problemas de cobro, ya que los pagos se han atrasado por la falta de liquidez y la inexpugnable normatividad gubernamental, y también porque varios proyectos muestran retrasos.
A mediano plazo esta problemática podría ocasionar una suspensión de pagos de la empresa, por lo que no podríamos ver a ICA tratando de renegociar su deuda, tal y como ahora sucede con otras empresas que cotizan en la Bolsa como Cemex, Comercial Mexicana y Vitro.
De hecho, la situación de ICA es tan complicada que el ingeniero Quintana ya pidió una reunión con el presidente Felipe Calderón para solicitarle su apoyo y explicarle el objetivo de la nueva colocación accionaria. No se sabe si dicha reunión ya se llevó a cabo.
El caso es que dentro del equipo directivo de ICA, y en especial entre un grupo de accionistas minoritarios, se presenta en estos momentos un gran descontento por las medidas tomadas hasta la fecha, por la falta de lineamientos claros, la asignación presuntamente inequitativa de bonos de desempeño y la inminente colocación accionaria.
Otro problema es que la colocación no se llevaría a cabo en el mejor momento, ya que por ahora el mercado accionario se encuentra muy subvaluado, producto de la propia recesión que se vive a nivel global y local, y en el propio sector de la construcción. Además, afirman algunos inconformes, los resultados mostrados por la administración dejan mucho que desear.
Se habla de una administración en donde no están del todo claras las jerarquías en el grupo, en especial entre ICA e ICA Fluor. Se supone que ICA Fluor tiene una administración independiente, por su vinculación con una gran transnacional a la cual es menester reportar números con total transparencia.
Sin embargo, se dice que al Director de ICA Fluor se le controla desde la Dirección de ICA que, a su vez, está bajo el control personal de su Presidente. Además, se habla de una dirección de transición, mientras la familia Quintana se pone de acuerdo para dejar a uno de sus integrantes en la Dirección General.
En cuanto a la emisión, se aprecia una comunicación confusa tanto por parte del grupo como de la institución financiera líder.
La inminente colocación accionaria de ICA se percibe como una medida desesperada en un momento crítico.







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