Evite litigios y quede en buenos términos
Las empresas están en una constante búsqueda de talento, lo que las lleva a contratar a ejecutivos de alto nivel que a veces no obtienen los rendimientos esperados y eso se traduce en pérdidas para la empresa, por lo que la opción es el término de la relación laboral.
Ya sea por incumplir objetivos, problemas éticos o falta de adaptación a la cultura de la empresa, finalizar una relación laboral no siempre conlleva el mismo impacto para una organización, ya que no es igual finiquitar un contrato con un empleado medio, que con un ejecutivo de alto nivel, debido a las implicaciones económicas.
Juan Ignacio Pérez, socio-director de Heidrick & Struggles en México, firma especialista en la gestión del talento, refiere que una forma de ahorrarse conflictos es realizar una buena planeación desde la contratación del ejecutivo, la cual puede incluir una serie de cláusulas en donde se especifiquen los beneficios que aplicarán en caso de que la relación laboral finalice.
A nivel ejecutivo “se negocia en muchos casos desde el proceso de contratación, aunque la tendencia de los últimos años ha reducido el llamado golden parachute, siendo pocos casos donde las empresas deciden otorgarlo al firmar el contrato”, refiere.
El golden parachute incluye una liquidación superior a la de ley, con diversas modalidades de negociación, venta de coche, así como cartas de recomendación, entre otros beneficios, detalla.
Y es que, considera, “la terminación laboral debería idealmente ser con el mismo profesionalismo que normalmente se da durante la contratación del ejecutivo”; sin embargo, no siempre es así y en ocasiones las organizaciones no desean pagar 100% de las liquidaciones, lo que las lleva a enfrentar litigios.
Acuerdos, la clave
No obstante, está la otra cara de la moneda: las empresas que dan al ejecutivo un trato justo al terminar la relación laboral ofreciendo programas de outplacement que ayudan al directivo a reincorporarse al mercado laboral.
De cualquier forma, ante un futuro laboral que se anticipa volátil, recomienda a las empresas una adecuada comunicación interna y externa ante un cambio que muchas veces suele suceder de la noche a la mañana, y a los ejecutivos evitar presiones y contar con asesoría legal en caso de no existir un previo acuerdo de separación.
empresas@eleconomista.com.mx








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