Liderazgo persuasivo

CREDITO: 
Sergio Mota
John Donne decía que “ningún hombre es una isla. Y cuando doblan las campanas, no preguntes por quien están doblando lo hacen por ti”.

Nadie escapa de la crisis económica en que vivimos.

John Donne decía que “ningún hombre es una isla. Y cuando doblan las campanas, no preguntes por quien están doblando lo hacen por ti”.

La explicación de la crisis se encuentra en los excesos de avaricia y desregulación, producto del modelo económico instaurado por Margaret Thatcher y Ronal Reagan, que por 30 años fue el sistema que suponía el progreso. Según OCDE para América Latina fue el periodo en que se perdió el tren del desarrollo económico y social. Ahora vemos las enormes vulnerabilidades.

Los gobiernos acuden a caminos maltrechos: la reducción del gasto público, principalmente en capital humano, la creación de papel moneda, nacionalizaciones, inversión en sectores en quiebra y algunos dulces para aliviar el problema social.

Ideológicamente hay una enorme confusión y entenderla significa desentrañar las contradicciones políticas, la complicación económica y los saldos sociales.

Los partidos políticos aportan muy poco. Parecería que la propuesta para tener un desarrollo económico y social, no es necesaria, lo que es una aberración.

La respuesta más modesta que el sentido común sugiere es hacer que las cosas funcionen bien, superar las ineficiencias cuyo efecto es aumentar los costos es reducir la productividad.

Esas deficiencias se encuentran en el mercado laboral, en el sistema financiero, en las pensiones, en el gasto público, en los servicios en la energía, en la vivienda en la educación, en la justicia.

Pero también la crisis conduce a una larga plaga de reformadores. Todos ofrecen sus recetas para modificar las reglas del juego en función de sus intereses, lo que genera un malestar contra las reformas. Y es que aparecen en un mal momento. Con ella hay un resentimiento porque siguen las desigualdades, la exclusión social y las crisis económicas crónicas.

En el momento en que se gasta mucho dinero para salvar empresas lo que es tan conveniente como la política anticíclica, resulta más prudente no afectar con reformas laborales y pensiones, porque se podría agudizar el deterioro social.

La política en condiciones de crisis, es un liderazgo persuasivo para realizar innovaciones institucionales en dosis homeopáticas de consenso.

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