Estrategia fallida

Ventana Política
CREDITO: 
Verónica Ortiz*
La aprobación del paquete económico para el 2010 ha abierto la caja de pandora de las divisiones, confrontaciones y acusaciones dentro del gobierno, los partidos, gobernadores y empresarios.

El gobierno federal y el PAN deberían concentrarse no en las elecciones del 2010, sino en la recuperación económica (o el desplome) que se verá en el 2011.

La aprobación del paquete económico para el 2010 ha abierto la caja de pandora de las divisiones, confrontaciones y acusaciones dentro del gobierno, los partidos, gobernadores y empresarios. Una muestra más de la disfuncionalidad estructural de nuestro sistema político, pero también de las estrategias fallidas de un gobierno errático.

En la Cámara de Diputados, los gobernadores priístas dejaron sentir su poder sobre sus bancadas al votar por mayores participaciones para sus estados, con miras eminentemente electorales.

Cabe recordar que en el 2010 habrá elecciones para Gobernador en 10 estados: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. Ocho entidades gobernadas por el PRI, una por el PRD (Zacatecas) y otra por el PAN (Aguascalientes). No se necesita clarividencia para augurar unas altísimas probabilidades de que el PRI repita sus triunfos a nivel local y, en el mejor de los casos, PAN y PRD mantengan sus respectivos estados luego de las elecciones.

Paradójicamente, este panorama electoral adverso, donde el PAN tiene muy poco que ganar en el 2010, presentaba la oportunidad de apostar por las acciones de fondo, impopulares pero necesarias, que anunció el propio Presidente de la República. Más que querer a toda costa corresponsabilizar al PRI, la estrategia más audaz era asumir los costos políticos a cambio de los votos en favor de la iniciativa presidencial de ampliar la base gravable a través de la generalización del IVA y la atención de la población más desfavorecida.

¿Por qué? Porque el gobierno federal y el PAN deberían concentrarse no en los resultados electorales del 2010, sino en la recuperación económica (o el desplome) que se verá en el 2011. Defender la visión de largo plazo que daría viabilidad a la economía del país y no la mera intención de tapar el boquete fiscal un año más.

Y porque, como quedó claro en las elecciones de julio pasado, será la situación económica la que decidirá las elecciones presidenciales del 2012. Sin embargo, por alguna extraña razón, el Presidente y su partido parecen incapaces de enfocar las baterías hacia el futuro y han optado por perderse en las descalificaciones hacia propios y extraños, y en abrir frentes de batalla que recuerdan más a los exabruptos de la Presidencia imperial que creíamos ya superada.

vortiz@eleconomista.com.mx

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