Industria del vestido

FALTA DE DISEÑO Y TECNOLOGÍA LE IMPIDEN AVANZAR
CREDITO: 
Lilia González Velázquez / El Economista
La industria del vestido de México se enfrenta a una “batalla” global sin armas que no le permite ser competitiva, pues su producción se basa en commodities y básicos.

A partir del 2001, perdió terreno ante China y otros competidores asiáticos que basan su producción en una mano de obra muy barata

La industria del vestido de México se enfrenta a una “batalla” global sin armas que no le permite ser competitiva, pues su producción se basa en commodities y básicos; la mano de obra es de las más caras del mundo, cuenta con poca moda, diseño y desarrollo tecnológico, pero además tiene un alto endeudamiento, falta de liquidez e insumos caros.

Así lo detalla el Centro de Estudios de Competitividad del ITAM, en el documento “La industria del vestido en México: diagnóstico, prospectiva y estrategia”, y advierte que el reto del sector es hacer alianzas, desarrollar nuevas habilidades tecnológicas y marcas propias.

De acuerdo con una encuesta aplicada a 138 empresas de varios segmentos de la industria del vestido de 12 entidades federativas, 66% de las empresas producen básicos masivos, commodities y productos básicos de moda; 33.1% de las empresas tiene una capacidad de producción máxima de 50,000 prendas al mes y 56.4% confeccionan su propio producto.

Sin embargo, ninguna de estas empresas exporta productos de marca propia al extranjero; 54% de las empresas están concentradas en un reducido número de clientes y 40% exportan principalmente al mercado estadounidense.

Caída tras caída

La importancia de la industria de la confección radica en su contribución al empleo y a la economía de muchas regiones del país. Con el TLCAN, el sector ubicó a nuestro país en el primer lugar como proveedor de Estados Unidos durante 1997-2000. Sin embargo, a partir del 2001 presentó un descenso en la producción y las exportaciones, derivado de la creciente participación de países como China y otros competidores asiáticos a través de estrategias basadas en la producción de prendas de vestir a costos bajos, la presencia del mercado ilegal y el creciente mercado informal en el país.

Según el análisis realizado por las investigadoras Juana Patlán y Diana Delgado, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), durante el periodo del 2000 al 2004, el número de empresas presentó un crecimiento negativo de 18.3%; mientras que del 2000 al 2007 se presentaron reducciones en el empleo de 52.2%, y las ventas de esta industria presentan un bajo crecimiento en el periodo 2000-2006 del 4 por ciento.

En busca de otras opciones

La industria mexicana del vestido compite a nivel internacional con países asiáticos y latinoamericanos, los cuales ofrecen bajos costos de producción y cuentan con costos de mano de obra muy bajos, por lo que el Centro de Estudios de Competitividad recomienda buscar nuevas opciones de competencia.

“El costo de mano de obra de la industria del vestido es de 2.45 dólares por hora, cifra superior a países como China, Sri Lanka, India, Tailandia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Colombia, Nicaragua y República Dominicana”.

Es así que dentro de las oportunidades, con las que cuenta la confección mexicana, están centradas en la conformación de habilidades para al diseño y la producción de prendas de vestir, en el desarrollo de habilidades empresariales y en la evolución de esquemas de producción de básicos de moda.

También es el resurtido de pedidos al fortalecimiento de clusters regionales, al desarrollo de proveedores nacionales y a las alianzas estratégicas con  proveedores internacionales, al cambio tecnológico de las empresas, a la recuperación y atención del mercado nacional y al aprovechamiento de las ventajas que ofrece la regionalización de los procesos de producción.

No obstante, se enfrentan a un gran obstáculo: ocho de cada 10 empresas tienen bajos niveles tecnológicos, sólo tres de 10 realizan diseño asistido por computadora, tres efectúan patronaje con equipo automatizado y sólo seis utilizan equipo automatizado para costura.

lgonzalez@eleconomista.com.mx