Un año sin reglamento biotecnológico
A unas semanas de que se cumpla un año de la emisión del reglamento de la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, aún no se publica el Régimen de Protección Especial para el maíz, que permitiría iniciar con la siembra experimental en el país.
Envuelto en un proceso jurídico, lleva un retraso mayor a los seis meses, por ello, el gobierno de Sinaloa, principal productor de maíz en el país, demandó que se publiquen las reglas de operación, pues hasta ahora se han limitado las inversiones y el incremento en la productividad de los campos de cultivo aún es deficiente.
El maíz es el principal producto del campo mexicano, 50% de la superficie se utiliza para la producción de este grano; sin embargo, México tiene uno de los rendimientos promedio más bajo del mundo: 2.8 toneladas por hectárea.
El país cumplió 11 años de retraso en el uso de biotecnología agrícola; a pesar de que anualmente se importan 10 millones de toneladas de maíz transgénico que se utiliza en el sector pecuario.
No hay una política
Pese a ese entorno, donde la competencia y la producción de granos se han incrementado con el uso de biotecnología, en “México no se ha autorizado la siembra experimental bajo este concepto y se ha dejado sin posibilidades de ser competitivos a los productores nacionales”, frente a 27 países que ya lo utilizan.
Lo anterior se debe principalmente a que “el gobierno carece de una política de biotecnología para el campo mexicano”, sostuvo en entrevista con El Economista, Homero Melis, vicepresidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA).
Cuando se han dado visos de avance, “el gobierno federal retrasa la posibilidad de iniciar la siembra experimental, la cual permitiría en tres años dar paso a la siembra comercial; sin embargo, todavía no se pública el Régimen de Protección Especial del Maíz (RPEM), el cual permitiría iniciar un proceso hacia la modernización del campo, tiene más de 300 días de atraso”, detalló.
Cabe destacar que hay empresas como Pioneer, Dupont y Monsanto que ya se encuentran listas para dar paso a las siembras experimentales; no obstante, no hay un tiempo establecido para otorgar los permisos.
El freno biotecnológico se da en gran medida porque no se encuentran las fórmulas para proteger al maíz nativo.
Con 12 años de atraso
Por su parte, Fabrice Salamanca, presidente ejecutivo y director general de AgroBIO México, dijo que “ante el actual escenario de competitividad internacional, además de las presiones en los precios de los insumos, hoy los productores mexicanos tienen un atraso de 12 años, respecto de los competidores de Canadá y Estados Unidos, para el aprovechamiento de la biotecnología”.
El RPEM cuenta con un atraso de más de 220 días, lo que ha provocado la pérdida de los ciclos de siembra de este año en Chihuahua, Sonora y Sinaloa.
“Y mientras no se apruebe el RPEM, se ponen en riesgo los ciclos agrícolas del primer semestre del 2009”, confirmaron los representantes del CNA y AgroBIO México.
“Es necesario iniciar cuanto antes la etapa experimental de maíz transgénico, para evaluar los beneficios y limitaciones de los cultivos”, enfatizó el vicepresidente del CNA.
pmartinez@eleconomista.com.mx








