Mala asignación del gasto

Afirma el CEESP
CREDITO: 
Lilia González Velázquez / El Economista
Este panorama conlleva a que, además de elevar los ingresos para contrarrestar inequidad en la distribución del ingreso, es urgente hacer una reforma fiscal del gasto, propone el CEESP.

El índice de pobreza en México creció 1.8% en los últimos 20 años, derivado de la “ineficiencia” en la asignación de los recursos federales que ha limitado el cumplimiento de los compromisos del sector público con la población, denuncia el sector privado.

Este panorama conlleva a que, además de elevar los ingresos para contrarrestar inequidad en la distribución del ingreso, es urgente hacer una reforma fiscal del gasto, propone el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Y prueba de la poca eficiencia del gasto se encuentra en los números. El gobierno federal desembolsa 3.2% del Producto Interno Bruto (PIB) para la nómina de los trabajadores al servicio del Estado en áreas de educación y energía, mientras que destina apenas 1.3% del PIB para 50 programas de combate a la pobreza, destaca el organismo privado en su Análisis Económico Ejecutivo.

“Otro tipo de prácticas con atributos poco redistributivos son los subsidios a algunas de las tarifas de servicios públicos. Este gasto de carácter regresivo es un factor que en gran medida explica la persistencia de la inequidad del ingreso en México”, sostiene el CEESP.

Estamos viendo que el gobierno gasta, pero no en proyectos de inversión, dijo hace unos días Armando Paredes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

El desempeño del coeficiente Gini, indicador que refleja la evolución de la distribución del ingreso, que en poco más de 20 años no mejoró, incluso pasó de 46.3% en 1984, a 48.1% en el 2006 (un mayor porcentaje significa más inequidad en la distribución del ingreso), explica.

“Las finanzas públicas son un instrumento que puede ser utilizado eficientemente en la reducción de la pobreza. En México, mucho se habla sobre lo complejo y costoso del sistema impositivo, de los insuficientes recursos tributarios, del gran sector informal y de la falta de un sistema tributario progresivo. Sin embargo, poco o nada se habla de la calidad del  gasto público y el impacto que tiene en la redistribución del ingreso”, lamentan los analistas del sector privado.

De esta forma, el organismo privado que dirige Luis Foncerrada detalla que un verdadero progreso en materia fiscal consideraría una reestructuración del gasto incluyendo aspectos como la composición, eficiencia y eficacia de éste.

lgonzalez@eleconomista.com.mx