EU posterga el ajuste necesario
Con un déficit fiscal que podría llegar a dos dígitos, Estados Unidos se acerca peligrosamente al desastre.
Se prevén enormes incrementos de impuestos, reducciones sustanciales en los gastos del gobierno y crecimiento de la inflación. Por si fuera poco, tiene que lidiar con sus desequilibrios fiscal y externo.
Sin embargo, los llamados green shoots (término que se utiliza para marcar los primeros signos de recuperación económica), popularizados por Bernanke, han sido repetidos tantas veces que pareciera que se convierten en realidad.
Las familias estadounidenses comienzan a gastar, los bancos, a prestar, y los mercados de capital parecen revivir.
La duda es si la recuperación es real o sólo retrasa lo inevitable. Ese país todavía debe equilibrar sus cuentas externas y disminuir su deuda, al igual que las familias deben impulsar su ahorro y reducir su consumo.
Indudablemente esos cambios son recesivos, por eso es difícil entender el optimismo que ha elevado los índices de los mercados accionarios.
Tras el colapso del banco de inversión Lehman Brothers, los estadounidenses tomaron medidas drásticas pero sanas: recortaron gastos y ahorraron más.
La tasa de ahorro pasó de cifras negativas a 4% del PIB y se espera que llegue a 8% del PIB para el cierre del 2009. Vamos, que la quiebra y las posteriores pérdidas que vivieron los mercados financieros los asustaron.
Había un ajuste que permitía alejarse de la crisis. Sin embargo, los paquetes de rescate y la propaganda de los green shoots inducen hoy a los estadounidenses a regresar al derroche, dejando la corrección necesaria para después. Pero esto sólo hará el proceso más doloroso y severo.
El crecimiento del déficit fiscal y de la deuda de EU genera nuevos retos. El apalancamiento ya excede 70% del PIB y se espera que cruce la línea de 100% en la próxima década.
Ésta es una de las razones por las que el dólar se desploma. También es la causa del creciente rendimiento de los bonos del Tesoro. Los inversionistas buscan su premio por el riesgo más alto.
En el corto plazo, podremos ver cifras positivas. Dado que los datos económicos se analizan sobre una base anual, y el colapso de Lehman ocurrió en el cuarto trimestre, los números del segundo semestre del 2009 deben mostrar una gran mejoría.
Sin embargo, quedarán muy por debajo de los registros de principios del 2008 y del 2007. Ahora sólo queda adivinar cómo se dará el ajuste y cuál será la participación mexicana, dado sus fuertes vínculos con el vecino del norte.
Lo cierto es que los abusos y la negligencia siempre cobran su cuota. Tarde o temprano, pero en algún momento se pagan.
imayoral@eleconomista.com.mx







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