Leonor Flores y Lourdes Contreras / El Economista
El alza de precios cerró el año pasado con una tasa anual de 6.53 por ciento
En diciembre, la inflación aumentó 0.69%, con lo cual cerró el año en 6.53 por ciento. Es la tasa más alta de los últimos ocho años, lo que complicará el margen de acción de la política monetaria del Banco de México y representa el doble de la meta oficial y supera el techo de 6% esperado por la institución para el cierre del ejercicio.
Además, la inflación subyacente cerró el año en 5.73 por ciento. Sin embargo, el Índice de los Precios Productor alcanzó un nivel de 7.75% el año pasado, lo que refleja que aún queda inflación “en la tubería”.
Ya se había previsto que en enero y febrero la inflación estaría tocando un nuevo “pico” para después liberarse de tal presión gradualmente a lo largo del 2009.
Entre los productos con mayores alzas están: jitomate, cigarrillos, servicios turísticos en paquete, gas doméstico, huevo, tomate verde, tortilla de maíz y limón.
En los precios productor, los servicios y mercancías con importantes alzas fueron: transporte aéreo de pasajeros, automóviles, fibra de nylon, harina de trigo, tomate verde y el gas natural.
Estos aumentos se vieron compensados con la baja en gasolina, combustóleo, el cobre, piezas metálicas y láminas de acero, entre otros.
En la demanda interna, el consumo privado tuvo un aumento de 0.70%, en donde el correspondiente a mercancías avanzó 11.14% y el de servicios 0.45 por ciento.
Mientras que el consumo del gobierno subió 0.07 por ciento. La inversión reportó una baja de 0.83% en el mes de diciembre y las exportaciones una variación positiva de 0.43 por ciento.
Resultado alto
No obstante que el dato de diciembre estuvo en línea con las expectativas del mercado, cerró el 2008 con niveles de inflación anual “relativamente altos”, considera Arturo Vieyra, analista de Banamex. El dato general es el más alto desde junio del 2001.
A pesar de ello, para este 2009 podría concretarse un escenario de menor inflación por menores presiones en las gasolinas, gas y en la electricidad, consideran Luis Flores y Gustavo Hernández, analistas de Ixe.
Lo anterior, a pesar de que prevén que en el año “persistirán los riesgos relacionados con un alto tipo de cambio con potencial de que los productores transfieran mayores costos a los consumidores finales”.
En opinión de Octavio Gutiérrez, analista de BBVA Bancomer, la tendencia para este año apunta hacia un ciclo de disminución de la inflación general, más claramente observado desde marzo y que se podría acentuar en la segunda parte del año.
Entre las razones que explican esta tendencia, detalla el especialista, están: el ciclo de bajo consumo de bienes y servicios; el congelamiento del precio de la gasolina y la disminución de 10% en las tarifas de gas doméstico.
Favorecen también los menores costos de insumos industriales en los mercados internacionales y locales, la reciente estabilización en la paridad cambiaria y la potencial corrección a la baja en los precios agropecuarios.
valores@eleconomista.com.mx
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