Concamin pide cuidar industria

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Lilia González / El Economista

La planta productiva nacional demanda al gobierno de Felipe Calderón detener por lo menos la caída de los aranceles aplicados a productos finales, ya que México y el mundo enfrentan una situación económica complicada que atentará contra la competitividad de la industria.

Salomón Presburger, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), recomendó a las autoridades mexicanas postergar la desgravación arancelaria que otorga nuestro país, de manera unilateral, a naciones con las que no tiene acuerdos comerciales suscritos, porque “no sentimos que nos ayude a detonar el mercado interno”.

A una semana de que entre en vigor la nueva etapa de desgravación, el líder de los industriales dijo que no es lo mismo desgravar productos intermedios o productos básicos que productos finales, “ahí sentimos que sería prudente, por lo menos detener la caída de los aranceles en lo que es productos finales, porque perdemos lo que le llamamos la protección efectiva”.

Precisó que la protección efectiva es la diferencia que hay entre el arancel que paga el producto final y lo que pagan en las materias primas.

“Si, cuando menos, mantenemos la protección efectiva seremos competitivos; si perdemos protección efectiva; entonces, sí, perdemos un poco de competitividad. La diferencia entre los productos finales y materias primas es que normalmente en los productos finales es donde se genera más valor agregado y empleo, entonces pues todavía vamos a ver si se puede lograr algo”, comentó.

Entre los sectores que demandan el freno de aranceles destacan hierro y acero; calzado; vestido, textil, aceites, grasas, jabones y detergentes; juguetes y aparatos domésticos, entre otros.

“Debemos detener la degradación unilateral de la desgravación arancelaria unilateral iniciada por la Secretaría de Economía hace cuatro años. Esta reducción de aranceles con países resta capacidad y margen a los productores de la metalmecánica nacional para realizar inversiones que requiere el ritmo de competencia de esta industria y generar más empleos para México”, informó la Canacero.

Mientras que la industria del calzado externó su preocupación por la desgravación arancelaria que sufrirán 60 fracciones arancelarias del calzado, consideradas como sensibles, al bajarse sus aranceles de 30 a 20% para el 2012.

Presburger explicó que la preocupación de la industria radica en que si se eliminan aranceles a productos finales, entonces, ingresarán muchos productos de baja calidad y precio a competir con los nacionales, en afectación del consumidor.

Pidió a las autoridades aduaneras exigir el pago correcto a los productos importados, ya que estamos expuestos a la triangulación vía acuerdos comerciales con Europa y Estados Unidos.

“Ahí hemos insistido mucho con el SAT para que los sistemas revisen las reglas de origen, que se corrobore bien que no viene la mercancía fabricada de otros destinos, que si viene de EU, entonces, que realmente sea fabricada en ese país y no venga de otro”, exigió.

lgonzalez@eleconomista.com.mx

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