Los hombres que no amaban a las mujeres (II)
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Mar 14, 2016 |
21:03
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Planetario
José Manuel Valiñas
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En el original, la novela de Stieg Larsson Los hombres que no amaban a las mujeres se titula Män som hatar kvinnor, o sea, Hombres que odian mujeres. Es más escueto y directo, aunque personalmente prefiero el nombre que le pusieron en español, precisamente por ser menos obvio. Es un relato que maneja un sorprendente suspenso y que nos va metiendo poco a poco en un mundo oscuro y opresivo en el que se impone la misoginia más extrema, hasta que nos sentimos asfixiados, como esas mujeres vejadas y asesinadas.

La novela de Larsson fue llevada al cine en 2009, en su versión original sueca, bajo la dirección de Niels Arden Oplev. Aunque es ficción, lamentablemente en la realidad hay innumerables historias similares, que nos erizan la piel y que deben algún día ser erradicadas de la faz de la tierra.

En la entrega pasada veíamos algunos casos aterrorizantes en India y Pakistán, y cómo algunas mujeres se han organizado o han utilizado el cine para hacer conciencia de lo que sucede. Ahora revisamos algunos casos en nuestro continente.

1.
El 10 de febrero de 2010 Wanda Taddei fue rociada con gasolina por su esposo, Eduardo Vázquez, baterista de una banda de rock, en un barrio porteño llamado, ominosamente,
“Mataderos”.

Vázquez, quien había mostrado una conducta violenta con ella desde tiempo atrás (testigos indican que en una ocasión le gritó que la iba a quemar), le prendió fuego con su encendedor. Ella murió 11 días después a causa de las graves quemaduras.

Mientras duró el juicio en su contra, Eduardo Vázquez estuvo libre, lo que causó que muchos otros hombres violentos tuvieran la sensación de que con un crimen así (que supuestamente no deja pruebas) se podían salir con la suya, con lo que empezó en Argentina el tristemente célebre “efecto Wanda Taddei”. Durante tres años, 132 mujeres fueron quemadas por hombres en Argentina, siendo que antes sólo se habían dado nueve casos de ataques con esas características.

Vázquez fue condenado tan sólo a 18 años de prisión porque el tribunal (sin que la defensa lo solicitara) utilizó el artificio legal de la “Emoción violenta” para atenuar la condena. Debido a presiones de ONGs, la sentencia fue posteriormente revisada a cadena perpetua.

De 2008 a la fecha, en Argentina han muerto más de 1,800 mujeres en manos de sus parejas o ex parejas, lo que provocó que la ex presidente Cristina Fernández anunciara medidas (que para algunas organizaciones no han funcionado) y que en julio del año pasado se diera una movilización masiva en varias ciudades con la consigna #Niunamenos. A raíz del caso Taddei, en 2012 se retiró del Código Penal el atenuante de “Emoción violenta” en los feminicidios. El nuevo presidente, Mauricio Macri, ha prometido nuevas medidas.

2.
En la pasada noche de los Premios Oscar quien presentó a Lady Gaga para cantar su canción “Till It Happens to You”, contra la epidemia de violaciones en los campus universitarios estadounidenses, fue nada menos que el vicepresidente Joe Biden.

Se trata de una campaña impulsada por Barack Obama, y la canción fue hecha por Gaga para el documental The Hunting Ground sobre el mismo tema (ella fue también violada cuando tenía 19 años). Aunque ha habido voces (como la de Emily Yoffe, en Slate), que indican que no hay tal epidemia, infinidad de casos están documentados.

3.
Uno de los más aberrantes fue el del “club de violación” (rape crew) de la secundaria Steubenville, de Ohio. Dos jugadores del equipo de futbol americano de la secundaria, Ma’lik Richmond y Trent Mays, de 16 años, abusaron sexualmente durante horas de una joven de la misma edad, mientras permanecía inconsciente tras haber sido drogada.

Los adolescentes fueron aupados por otros compañeros mientras cometían las violaciones, y entre todos los miembros del “club” subieron fotos y videos en Twitter, Instagram y YouTube. Aunque después los borraron, quedaron huellas en las redes, y Anonymous sacó a la luz un video e información sobre la violación masiva. Aún así, los perpetradores fueron juzgados como menores y sentenciados a condenas leves.

En The Hunting Ground se explicita la no siempre sana relación de las hermandades universitarias con las casas de estudios, y cómo muchas veces las primeras son también, velada o abiertamente, clubes de violación. En una escena se aprecia cómo decenas o cientos de los miembros de una hermandad acosan a las estudiantes de noche, fuera de sus dormitorios, cantando: “No significa sí; sí significa anal”. Toda una apología del sexo no consensuado.

4.
Otro caso es el de la Universidad Vanderbilt, donde también cuatro jugadores de americano violaron a una estudiante de 21 años que estaba inconsciente. En un caso insólito, la víctima no presentó cargos puesto que no supo lo que sucedió hasta que las propias autoridades de la escuela revelaron el incidente, al revisar las cámaras de seguridad de esa noche.

Hace poco más de un año el presidente Obama dijo que 22 millones de mujeres han sido abusadas sexualmente en Estados Unidos, e inició la cruzada contra la violencia de género. “Ningún hombre tiene el derecho de levantar la mano contra una mujer, sólo cuando se trate de un acto en defensa propia”, dijo.

Llama la atención que, como veíamos en la entrega anterior, también un documental (en este caso The Hunting Ground), haya logrado en menos tiempo lo que el activismo no logró en muchos años, y es la conciencia a nivel generalizado del problema, de modo que todos los implicados puedan reflexionar sobre ello.

Este espacio está dedicado a lo que sucede en el ámbito planetario, por lo que no citamos los casos de México, un país donde estamos también muy lejos de combatir con eficacia los feminicidios y el acoso contra las mujeres. Nos preguntamos si está faltando algún documental mexicano que pueda cimbrar las conciencias de manera universal, como lo hizo la cineasta Sharmeen Obaid Chinoy sobre lo que sucede en Pakistán. Ella fue citada en la residencia del primer ministro de su país para debatir los cambios en las leyes para proteger a las mujeres, después de que ganara por segunda ocasión el Oscar como mejor documentalista.

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