La reforma política es la madre de todas las reformas: Gutiérrez Candiani
Texto: Marco Antonio Mares y Luis Miguel González / El Economista
Gerardo Gutiérrez Candiani es empresario, dueño de empresas medianas en su estado natal, Oaxaca. Estudió Economía en el Tec y tiene una larga historia de participación en organismos empresariales. Quien lo escucha, sin embargo, bien podría pensar que es un político profesional o egresado de Ciencias Políticas de la UNAM. De ese tamaño es su pasión por la política: “La madre de todas las reformas es la política. Necesitamos que realmente nuestros procesos políticos sean transparentes, incrementar la participación ciudadana, fortalecer las instituciones y generar los pesos y contrapesos que necesita nuestro país”.
Gutiérrez Candiani lleva 21 meses como dirigente nacional de la Coparmex. Asumió el cargo el 23 de octubre del 2009 con el compromiso de impulsar las reformas estructurales y, al parecer, entregará la estafeta a su sucesor en octubre próximo sin haber llegado a la tierra prometida. “No me rindo, pero hay veces que los cambios parecen que están muy lejos”, reconoce.
Como a todos los empresarios, le preo¬cupa el empantanamiento de la reforma laboral, la ausencia de un compromiso para una reforma fiscal integral y el retraso en la aprobación de la Ley de Asociaciones Público-Privadas, “son reformas que nos darán más fortaleza en tiempos difíciles. Estamos viendo lo que pasa en Europa y no hacemos nada. Allá no hicieron los cambios para generar empleos y están pagando las consecuencias”, asegura.
—Tú eres parte del México que impulsa cambios, pero hay otra parte que está cómoda con una situación donde las cosas no cambian. ¿Quién va a ganar?
Vamos a ganar los mexicanos que queremos construir un país de oportunidades, más democrático, más libre, un país donde más de 50% de los mexicanos que están en nivel de pobreza pueda tener un país que les dé oportunidades. No es una lucha. Somos más los que no queremos el cambio. Queremos una clase política que responda a los requerimientos de la gente. Es una visión de un país para todos y de oportunidades de igualdad.
—¿Cuál es la relación ideal entre el mundo de los negocios y el mundo de la política?
Son dos mundos que tienen que ir de manera coordinada. En México es que a veces se separan y presentan visiones diferentes. Lo que debe unir a estos dos grupos es el beneficio de la gente. Los empresarios tenemos una función totalmente clara: generar mejores empresas, con responsabilidad social, y generar más y mejores empleos.
El punto de coincidencia con la clase política debería ser el ver cómo mejoramos las condiciones de la gente. Me apasiona la política, pero en un sentido de compromiso social, de cómo incidir a través de la participación ciudadana en los cambios que necesita nuestro país.
—¿Cuál es tu opinión con respecto a los empresarios que brincan de los organismos empresariales a la administración pública?
Todos tienen el derecho de aspirar a un cargo de responsabilidad pública. Como sector, nosotros debemos cuidar los tiempos y los mensajes que mandamos, porque si la sociedad percibe que es un trampolín para aspiraciones políticas salimos muy raspados. También debemos mantener una autonomía y una independencia absoluta, nosotros hacemos política, pero la política de la Coparmex es empresarial y apartidista.
—Como dirigente empresarial has puesto mucho interés en el IETU, pides que por lo menos se modifique si no es posible su eliminación.
No es una necedad. El tema del IETU es un reclamo sentido de la IP. No es ocurrencia de la Coparmex o mía. Es un tema sumamente sensible para el sector porque le pega fuerte a las empresas.
Queremos reglas claras, de largo plazo, simples, con condiciones que nos hagan ser más competitivos, más productivos y sobre todo que nos permitan generar más y mejores empleos.
Estoy convencido de que sí podemos dar alternativas para que haya un solo impuesto, un impuesto que tenga lo mejor de estos dos (IETU e ISR). Y en ese sentido hemos puesto sobre la mesa el tema de los estados y los municipios.
—También has criticado el poco compromiso de los gobiernos locales en la recaudación y en la rendición de cuentas.
Ahí tenemos áreas de oportunidad. Ni siquiera pasa por una reforma, se trata de que hagan un esfuerzo adicional.
Del predial sólo se cobra 0.20%, cuando el promedio en Latinoamérica es de casi 1% del PIB. Podría duplicarse la recaudación. Son 40,000 millones de pesos. Que los municipios cobren, que todo mundo haga su trabajo. Que a los que hagan su trabajo en cuanto a transparencia y eficiencia recaudatoria se les reconozca. No necesitamos pasar por una gran reforma y en cambio sí podemos modificar aspectos que ayuden al sector empresarial y a la generación de empleo.
—¿Cuáles son tus expectativas en términos macroeconómicos?
De aquí a cinco años no te podría decir, las cosas están cambiando con gran velocidad. Yo creo que este año y el próximo vamos a estar cercanos a 4% de crecimiento.
Es significativo porque es mucho más de lo que están creciendo nuestros socios comerciales, el bloque norteamericano y el bloque europeo. Hay que reconocer que estamos abajo del bloque latinoamericano, cuya perspectiva era de 6% este año del PIB de crecimiento. Insisto, son significativos pero no suficientes.
México tiene que generar el millón de empleos que está demandando la fuerza laboral, sobre todo los jóvenes, y para que esto se dé tenemos que crecer a 6-7% anual.
—Mencionaste América Latina, ¿qué lecciones tenemos que aprender de lo que están haciendo otros países?
En el caso de Brasil, donde el presidente Cardoso sienta todas las bases del cambio, con esa visión y ese proyecto de país muy claro, de un Brasil competitivo, generador de empleo, de crecimiento, donde desarrolla innovación, tecnología, sectores muy importantes como el de armamento, el aeroespacial, el automotriz, muchos sectores que vuelve punta de lanza y líderes en el contexto internacional. Y Lula, le da un seguimiento puntual. Es lo que yo te decía, ellos definieron al país, independientemente del que le siga, de donde sea, de derecha, de centro, de izquierda, tienen una claridad hacia dónde van. Hoy, ¿qué ha pasado con Brasil? Pues que hace 10 años su economía era 30-40% menor a la de México y hoy es 50% más grande y eso es precisamente porque definieron qué país y hacia dónde iban y qué rumbo iban a tomar.
Igual Chile. Ellos lo hicieron desde hace veintitantos años con la concertación. Duró todo este proceso. Hoy hay un Presidente de derecha que le da continuidad a todos esos esfuerzos y a esa visión de país.
Colombia igual, con un Presidente que durante ocho años pudo seguir ya el avance que se tenía. Son países que en una década pudieron cambiar gran parte de las realidades, ser más países competitivos, más eficientes, más productivos, con crecimientos importantes.
—Estamos en un momento ya muy cercano a una decisión como país, con las elecciones del 2012, ¿qué necesita México, un político o un tecnócrata?
No es un tema de políticos ni de tecnócratas, es un tema para profundizar en lo que necesita el país. Necesitamos un Presidente que tenga claridad hacia dónde debemos ir, que sea gestor, facilitador, promotor de México y de la sociedad. Que ayude también a que la ésta participe más activamente y que promueva que los tres poderes tengan más autonomía y puedan generar su agenda. Me dicen que el tema con México es que no ha funcionado el modelo y yo digo ¿cuál modelo económico? No hemos tenido un modelo económico con suficiente claridad y profundidad para hacer los cambios. La realidad es que siempre estamos como el péndulo. Eso es lo que nos hace falta.







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