Expo Shanghái ¿una ventana al mundo o a China?

Shanghái.- China recientemente se posicionó como la economía número dos a nivel mundial. Es el único país que ha mostrado crecimiento a pesar de la crisis financiera internacional.

Es conocida como la mayor fábrica del mundo y con su rápido progreso nos ha demostrado que, a pesar de su extensión (es el cuarto en superficie en el mundo), tiene capacidad para modernizarse, y está dispuesto a enfrentar el reto de llevar dicho avance a toda su población (unos 1,500 millones de habitantes).

Los chinos viajeros tienen un poder adquisitivo tres veces mayor que los turistas gringos.

Lo que ha hecho este país es generar las condiciones necesarias para hacer negocios, sin importar su ideología política.
“Son los comunistas los que han entendido mejor las ideas liberales, y por si fuera poco, quienes mejor lo han llevado a la práctica”, afirma Simón Levy-Dabbah. ¿Tenemos dudas de esto?

Poder de inversión
El comunismo oriental captó con mucha inteligencia que el Estado debe desregularse y que la “libertad” económica que este dragón ha generado tiene un objetivo muy claro: el bienestar colectivo.

Este país no ha tenido empacho en mostrarnos su poderío. Y los eventos que organiza son muestra de ello.

En 2008, ofreció las Olimpiadas más caras de toda la historia. Su inversión en seguridad, espectáculos e infraestructura sumó 41,000 millones de dólares, y a pesar de las críticas, fue uno de los eventos que dejó claro el potencial y la capacidad de inversión que tienen para cualquier evento.

Para este 2010, la Expo Universal Shanghái tampoco ha sido la excepción.

El entendimiento que tiene China de las ideas liberales de las que habla Levy-Dabbah, que hoy se trasladan al entendimiento de la globalización, se palpan en esta Expo Universal.

Como anfitrión, el dragón de oriente vuelve a demostrar su alcance. Esta será la mayor Exposición Universal de la historia. Se espera que al concluir el evento se hayan superado los 58,000 millones de dólares de inversión con una afluencia estimada en al menos 70 millones de personas.

La inversión global de los pabellones latinoamericanos en su conjunto en dicho evento asciende a los 100 millones de dólares, en donde México habría invertido (bien o mal) hasta unos 540 millones de pesos.

Aquí, la nueva era económica
Pero China no quiso lucirse como anfitrión, sino mostrar al mundo que es en él donde están las oportunidades de negocio.

La “Corona del oriente”, como se denomina al pabellón de China en Expo Shanghái, no subestimó recursos y hoy, en 140,000 m² y con una altura de 63 metros, alberga otros pabellones de menor tamaño de las provincias y regiones que integran al país, en una muestra tecnológica y digital, que por cierto, será de las únicas construcciones que permanecerá después de concluido el evento.

Hoy, sin duda alguna, cualquier país deberá incluir en al menos una estrategia económica a China como cliente potencial.

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