Los gringos aceleran solución en Juárez
Dicen que no hay quinto malo. Es para el análisis lo que ocurrió el martes 16 de marzo en Ciudad Juárez, Chihuahua. El presidente Felipe Calderón, si no tiene la mejor disposición, sí tiene el mejor aguante. Van cinco ocasiones, de julio de 2008 al 17 de marzo de 2010, y se chutó reclamos de “representantes” de 1.5 millones de mexicanos que habitan uno de los 62 municipios del estado más grande del país.
Aquí cabe la cábala de Porfirio Díaz: “Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Fueron los integrantes del medio Gabinete de Seguridad y otros sectores quienes participaron, no así las Fuerzas Armadas, involucradas en el quilombo juarense, que aguantaron. Y todo se convirtió en un show político más que de seguridad.
Cierto, hay programas y proyectos que se tienen que debatir y ponerlos para la posterioridad del país. Pero no. No fue así. Todos ellos, los del gobierno, fueron a leer lo que están acostumbrados; el presidente, a realizar diagnósticos de lo que está acostumbrado, pero lo que se requieren son soluciones.
El jefe del Ejecutivo lleva tres visitas a Ciudad Juárez este año. Pero hay que recordar la primera visita, del 22 de julio de 2008, en la situación crítica de las muertas de Juárez, un problema nacional e internacional. Fue un compromiso nacional pero se convirtió en una ventana internacional de la desgracia.
Luego fue el 14 de mayo de 2009 a reunirse con empresarios para destacar que iría con la intención de convertir a Ciudad Juárez en un polo de desarrollo. ¿Y las muertas de Juárez?
Ahora le estalló el alto índice de criminalidad, que en 2008 llegó a 1,600 ejecutados; en 2009 superó en todo a cualquier pensamiento criminal de 2,635 ejecutados, y en los primeros meses de 2010 van casi 500 ejecutados
El punto se agravó porque el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se ofendió por tres muertos. Entonces, no hay nada alentador
Claro, el gobernador de Chihuahua, de extracción priísta y casi por dejar el poder, José Reyes Baeza, saltó a decir que no hay que contextualizar el problema de un estado donde persiste el poder de uno de los cárteles más importantes del país, sin entender que hay un problema. Todo salió sobrando.
El gobernador de ese estado, no sólo de ese municipio, sino de 61 más, salió a sostener lo que hizo en su campaña política. Sería gastar tinta. La pregunta es ¿qué ha hecho?
Lo más relevante del encuentro de ayer y del sufrimiento del presidente, es que se escuchó otra vez más la ciudadanía, ¿o no saben qué toda entera es la sociedad?
¿Serán los que votan o votaron por ellos?
Bueno, pues entonces hay que cambiar.
Faltan muchos días para saber qué va a ocurrir. No lo que ocurre. Los ejecutados están ahí, las “muertas de Juárez” están ahí, pero ¿los responsables, dónde?
Preguntar a un padre o madre de familia que haya perdido una hija o un hijo sería un ejercicio democrático, como ellos dicen.
Para conocer qué logros, cómo es que un municipio sigue sufriendo, es otra historia. Porque ayer los ciudadanos juarenses lamentaron que continúan perdiendo hijos, hijas, sobrinos, hermanos, padres y familiares políticos, no sólo ahí sino en todo el país.






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