Enfrentamientos son por fractura en Cártel del Golfo

Credito:

Ana Langner / El Economista

La lucha al interior del Cártel del Golfo comenzó después de la muerte del exmáximo líder, Tony Tormenta en el 2010.

Recientes confrontaciones ocurridas en Reynosa, Tamaulipas, son prueba de la continua fractura que sufre el Cártel del Golfo, informó la consultora estadounidense Stratfor.

A través de un análisis, la firma especialista en temas de seguridad detalló que el 10 de marzo hubo un enfrentamiento entre grupos de hombres armados, conflicto en el que intervino el Ejército Mexicano. De acuerdo con informes, citados por Stratfor, Mario Ramírez El Pelón, líder del Cártel del Golfo y también conocido como X-20, desató este conflicto para ordenar el asesinato de Miguel Villarreal El Gringo, quien es cabeza operativa en Reynosa de este mismo grupo criminal.

Sin confirmar que los eventos sucedidos el 10 de marzo pudieran ser atribuidos a este conflicto, Stratfor refiere que, de acuerdo con sus fuentes, en efecto, existe una disputa entre estos criminales y las redes que dirigen dentro de la misma organización criminal.

Esta lucha interna comenzó después de la muerte del exmáximo líder, Antonio Cárdenas Guillén Tony Tormenta, en el 2010, el mismo año se separaron Los Zetas del Cártel del Golfo. Estos dos reveses y la longevidad de las luchas internas del Golfo, que continúan hasta nuestros días, han impedido que esta célula criminal actúe de forma coherente.

El Cártel del Golfo mantiene un fuerte control operacional sobre Reynosa y Matamoros, donde obtiene ingresos sustanciales a través del mercado de drogas y trata de personas. También recibe el apoyo de La Federación de Sinaloa y los Caballeros Templarios. Este apoyo, más su ingreso estable, le permite defenderse contra Los Zetas en el noreste de México.

La rivalidad interna del Cártel del Golfo se debe, principalmente, a un conflicto entre dos facciones conocidas como Los Metros y Los Rojos. Ramírez Treviño presuntamente lidera Los Metros y Juan Reyes Mejía González, Los Rojos.

El conflicto del 10 de marzo en Reynosa marca una escalada de la lucha interna del Cártel del Golfo, por lo que su capacidad para asumir los ataques de Los Zetas y, a la par, continuar con el tráfico de drogas se verá disminuido.

Esto hará que esta organización criminal sea cada vez más dependiente del apoyo de grupos externos, como La Federación de Sinaloa y Los Caballeros Templarios. Ante ello, Reynosa y Matamoros podrían ver más violencia.

CÁRTEL DE JALISCO PROGRESA EN MICHOACÁN

Mientras tanto, la firma estadounidense refiere que en Michoacán, la detención de 34 miembros de una fuerza policial comunitaria ocurrida el 8 de marzo, la cual demostró que por lo menos 30 de ellos fueron parte del Cártel de Jalisco Nueva Generación, sugiere que la delincuencia organizada ha hecho hincapié en infiltrar dichas fuerzas policiales voluntarias.

Esto, según Stratfor, insinúa que el grupo delincuencial ha logrado avances sustanciales en el estado de Michoacán, a expensas de uno de sus principales rivales, Los Caballeros Templarios. Su rivalidad ha llevado su violencia interna a varios estados, incluyendo Jalisco, Michoacán, Colima, Guerrero y Guanajuato.

ana.langner@eleconomista.mx