Extorsión a aguacateros da a Templarios 2,000 mdp al año
Los cobros que exige el crimen organizado a los productores ha obligado a varios de ellos a dejar la entidad al no poder seguir pagando.
Verónica Macías y Rodrigo Rosales / El Economista
Oct 29, 2013 |
22:45

Los principales exportadores de aguacate a nivel mundial viven asolados por las extorsiones del crimen organizado en Michoacán.

Por cada hectárea de cultivo, los delincuentes les exigen una cuota de 2,000 pesos, mientras que a los vendedores, les cobran entre 1 y 3 pesos por cada kilo, para poder comercializarlo.

Ello ha originado que algunos importantes productores dejen la región, la cual está siendo azotada por la criminalidad.

Beny Quezada, productor aguacatero en la región de Tancítaro, relata que la situación que viven los productores michoacanos es muy complicada, ya que en ocasiones no pueden pagar las extorsiones a las que son sometidos por la delincuencia organizada.

De acuerdo con la Sagarpa, en el 2012 en Michoacán había 46 municipios que se dedicaron a la siembra de aguacate, cuya superficie sembrada fue de 112,673 hectáreas, que significó una producción de 1.12 millones de toneladas.

En un cálculo realizado por El Economista, con base en estas cifras, se estima que la extorsión a los agricultores por la superficie sembrada llegó a 225.3 millones de pesos, mientras que por el volumen de producción, los agricultores habrían desembolsado 2,234 millones de pesos.

Así, la estimación del monto total (superficie sembrada y venta del aguacate) que recibió el crimen organizado por extorsión a los aguacateros de Michoacán sería de 2,460 millones de pesos, durante el ciclo agrícola 2012. Los municipios que más habrían pagado son Tancítaro, Tacámbaro y Salvador Escalante.

Si bien en Michoacán tienen presencia varios grupos del crimen organzizado, el de mayor control en el cobro a los comerciantes y agricultores del estad es el de Los Caballeros Templarios.

Beny Quezada menciona que la situación es severamente complicada, tanto, que aun cuando está el Ejército, la Marina y la Federal, los mecanismos de los delincuentes los sobrepasan.

“La clases políticas del estado no se ponen de acuerdo; segundo, surgen las autodefensas. Hay gente buena que podría estar siendo utilizada”.

Explica que los pequeños productores, que tienen de 2 a 5 hectáreas, son los más afectados, pues con tan pocas ganancias no logran invertir en fumigación y fertilización, para lograr una buena certificación y que su producto sea importado hacia Estados Unidos

Cabe recordar que en abril pasado fueron quemadas dos empacadoras de aguacates en el municipio de Tancítaro, una de ellas Mevi, propiedad de Javier Medina Villanueva, quien decidió abandonar el estado e instalarse en otra entidad, donde haya mayores garantías de seguridad.

Habitantes de la región indican que siete de los principales productores de aguacate están fuera del país por haber sido amenazados por integrantes del crimen organizado.

Revelan -con la condición de no hacer públicos sus nombres- que los llamados Caballeros Templarios despojan de sus tierra a productores, sobre todo en los municipios Tancítaro, Tepalcatepec, Uruapan y Peribán.

El Secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta que de enero a septiembre del 2013, en Michoacán, se han cometido únicamente 211 extorsiones.

Obispo de Apatzingán

Extorsionan en presencia de autoridades

La presencia de las fuerzas federales en el estado de Michoacán no ha sido efectiva en la lucha en contra del crimen organizado, alertó Miguel Patiño Velázquez, Obispo de Apatzingán.

A través de una carta de denuncia, el Obispo explicó que desde mayo pasado hay presencia de la Policía Federal, Ejército y Marina, a fin de devolver la paz a Michoacán; sin embargo, no se han frenado las extorsiones, secuestros, levantones y otros ilícitos; “(...) prácticamente se extorsiona en su presencia, se cobran cuotas, se secuestra y se levanta a personas. Nos llama la atención cómo no han sido capaces de descubrir las casas de seguridad del crimen organizado y que hasta la fecha no hayan liberado a nadie, cuando se cuentan por decenas las personas levantadas. No obstante, les damos el voto de confianza y esperamos que tengan el firme propósito de solucionar el problema”.

Finalmente, dijo que los gobiernos municipales y la policía están sometidos o coludidos con los criminales y cada vez crece el rumor de que el gobierno estatal también está al servicio del crimen organizado, lo que provoca desilusión en la sociedad.

Infografia

veronica.macias@eleconomista.mx

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