La filantropía formal es un mundo de clase media
José Merino
En México, para conocer detalles sobre donatarias registradas hay que entrar al portal del SAT, dar click en Oficina Virtual y luego en Quejas. Un laberinto cibernético que no guarda relación alguna con el tema que se pretende conocer. A pesar de ello, para Michael Layton, director del Proyecto sobre Filantropía y Sociedad Civil del ITAM, poder conocer datos serios del sector filantrópico en México, es un avance en transparencia.
Así como no es fácil encontrar información, tampoco lo es recibir donaciones por canales formales. El experto del ITAM comenta: “Requieres una carta de acreditación de una dependencia de gobierno, México es el único país que conozco que pide esa acreditación, es una señal de desconfianza”.
Este complejo mecanismo de formalización implica que no logran registrarse organizaciones que cuentan con menos recursos financieros y humanos, “el mundo de las donatarias es un mundo de la clase media”.
¿Es también un mundo para evadir impuestos? No, es la respuesta inmediata de Layton, “Sería una manera tonta de evadir impuestos, porque de cada 100 pesos pueden descontar sólo 28, en realidad estarías pagando 72 pesos de más por cada 100 en impuestos”.
No existe un hueco fiscal asociado a la filantropía en México; lo que sí existe es un porcentaje muy bajo de donaciones por vías formales, calculado en 4% entre personas, y 50% en empresas; y en estas donaciones formales, las corporativas suman hasta 60% del total.
Esta concentración en donantes no se replica en receptores. La organización que recibe el monto mayor de recursos es Teletón con 6.32% del total, “seguida de la fundación de Carlos Slim (3.11%) y la Cruz Roja (2.24 por ciento)”.
Ahora bien, en la donación entre donatarias, la Fundación Carlos Slim concentra 41% del total. En ello, Layton ve una tendencia, “gente como Carlos Slim y Alfredo Harp Helú están donando montos importantes de su dinero para crear fundaciones, eso es como Estados Unidos hace 100 años; con Carnegie-Mellon y Rockefeller”.
Cuentas pendientes...
A pesar de estos indicadores positivos hacia el futuro, hay retos importantes. En primer lugar, Layton comenta que en México “hay actividades que reciben menos recursos por ser controversiales: derechos humanos, si no estás vinculado a la CNDH; actividades cívicas; y temas como SIDA. Entonces van a buscar el apoyo a Estados Unidos, aunque no siempre lo encuentran dado que México es ahora un país de ingresos medios.”
En cuanto a transparencia, el invetigador concluye: “Aunque no tenemos estimaciones de la donación total; creo que la Iglesia está recolectando más que nadie, y no hay forma de saberlo porque las iglesias no pueden ser donatarias formales”.







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