Productividad, amarrada al financiamiento: BID
Yolanda Morales / El Economista
El limitado acceso de las empresas al financiamiento bancario es uno de los factores que restringen la productividad de los países en América Latina, afirma Eduardo Cavalho, economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Explica que las condiciones en las que se ofrece el financiamiento privado, con tasas de interés poco competitivas y a plazos insuficientemente largos, constituyen una traba para la derrama financiera en varios países de la región.
“Hay que mejorar mucho en términos de regulación, levantar impedimentos o trabas hacia el acceso al crédito. Ésta es un área donde todavía hay mucho por hacer”, considera.
En conversación con El Economista, detalla que el financiamiento privado es un multiplicador del desarrollo empresarial y argumenta que la empresa que goza de apoyo financiero, crece e invierte en mejores tecnologías y en el personal. Lo que termina por impactar positivamente en la productividad.
Previo a la difusión oficial de su investigación titulada La Era de la Productividad: transformando las economías desde los cimientos, refiere que el financiamiento otorgado por la banca de desarrollo puede jugar un rol muy importante sobre todo si la oferta privada es poco propicia para el fomento.
“Creo que la banca de desarrollo puede jugar un rol muy importante al apoyar los procesos de recuperación económica en situaciones de crisis”, observa.
Pero el factor determinante para impulsar la productividad de una empresa, es el financiamiento privado, acentúa.
Recuento de daños
A pregunta expresa, Cavalho contempla que la manifestación más palpable de la recesión pasada es el aumento del desempleo y la pobreza. Se apoya en las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el porcentaje de habitantes de América Latina que estaban desempleados en el año 2008, que era de 7% y cómo se elevó a un rango que va de 8.3 a 8.5% en el 2009.
Sentencia que estos números significan miles de familias que dejan de percibir ingresos y atraviesan por situaciones muy angustiantes que tienen correlato con la pobreza.
“El aumento del desempleo y la pobreza tiene también implicancias desde el punto de vista fiscal porque genera una serie de necesidades que los gobiernos se ven urgidos de atender. Creo que sería el termómetro más claro de lo que se ha perdido en la región. Son, digamos, las consecuencias difíciles que genera una situación de recesión”, enfatiza.
Lecciones de crisis
Cuestionado sobre las lecciones que ha dejado la reciente crisis financiera a las economías de la región, estima que hemos avanzado mucho en la resistencia a los embates internacionales.
“Todos quieren hacer políticas expansivas en las malas pero hay que ganarse ese derecho, a partir de haber ahorrado y haber tenido la capacidad de ser contracíclico también en las épocas buenas”, orienta.
Y como son pocos los países de la región que han avanzado lo suficiente como para poder tener una capacidad de reacción aún más efectiva de la que hemos tenido en esta oportunidad, opina, sería pertinente fortalecer esta fragilidad, ahora que se ha evidenciado con la crisis.
ymorales@eleconomista.com.mx












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