Inversión de impacto genera rentabilidad financiera y social

Credito:

Leticia Gasca Serrano / El Economista

Era el 2007 cuando Álvaro Rodríguez Arregui dejó su puesto como Director de Finanzas de Vitro e inspirado por la mezcla de negocio y desarrollo social que encontraba en las microfinancieras fundó Ignia, el primer fondo de inversión de impacto en América Latina.

La inversión de impacto, también conocida como inversión social, consiste en colocar capital en empresas que generan beneficios sociales o ambientales y que además son rentables financieramente.

En años recientes, el tema ha migrado de la periferia de los activistas a la base de las instituciones financieras y, de acuerdo con datos del Aspen Network of Development Entrepreneurs (ANDE), con oficinas en Washington, los fondos de este tipo en el mundo ya suman más de 220.

Randall Kempner, director ejecutivo de ANDE, interpretó el surgimiento de la inversión de impacto como una reacción a los resultados poco satisfactorios del modelo tradicional de desarrollo. “Otorgar recursos a los emergentes no ha funcionado, en cambio los emprendedores pueden influir positivamente en la sociedad y hacen un uso más eficiente del dinero”, explicó Kempner.

Los mecanismos de inversión en el mercado social no son radicalmente diferentes a los puramente comerciales.

De acuerdo con Erik Wallsten, director de Adobe Capital, “un fondo tradicional busca maximizar el retorno, mientras que un fondo de inversión de impacto busca un balance: generar una buena ganancia para los inversionistas y apoyar aquellos sectores que generan un beneficio social o ambiental”. Las empresas sociales no son únicamente pymes, hay gigantes que incluso han realizado colocaciones accionarias en el mercado mexicano de valores.

LOS PIONEROS

“La entrada a Bolsa de Compartamos Banco fue una señal de que estaba sucediendo algo trascendental en la industria, que era posible desarrollar modelos de negocio exitosos y con impacto positivo”, narró Rodríguez Arregui. Por ello, se asoció con Michael Chu, profesor de microfinanzas de la Universidad de Harvard y fundó Ignia Partners.

Ignia es el primer fondo de capital de riesgo en América Latina enfocado a aquellas compañías sociales con alto potencial de crecimiento que sirven a la base de la pirámide socio-económica en América Latina.

El fondo, con sede en Monterrey, Nuevo León, concluyó en el 2010 el levantamiento de capital por 102 millones de dólares. No obstante la situación macroeconómica que se vivió durante el 2008 y el 2009, Ignia logró superar su objetivo inicial de recaudar entre 50 millones y 75 millones de dólares.

DIAGNÓSTICO DE JP MORGAN

MERCADO MILLONARIO EN LA PRÓXIMA DÉCADA

A finales del 2010, JP Morgan y la Fundación Rockefeller publicaron el reporte “Impact Investments: An Emerging Asset Class”, ahí evaluaron el potencial de cinco sectores: vivienda asequible urbana, acceso rural a agua potable, salud materna, educación primaria y microfinanzas.

El documento estima una oportunidad de inversión de entre 400,000 millones y 1 billón de dólares, con ganancias potenciales que van de 183,000 millones de dólares a 667,000 millones de dólares durante la próxima década, considerando sólo los cinco segmentos de mercado estudiados.

Por su parte, estudios de Monitor Institute, organización pionera en la investigación de este sector, arrojan que en Estados Unidos ya se han invertido al menos 26 millones de dólares, con una tasa compuesta de crecimiento anual de 22% entre el 2001 y el 2007.

Rodríguez Arregui, cofundador de Ignia, consideró que la rentabilidad alta es posible. “Es un mito que las inversiones de impacto requieran mayor paciencia. La realidad es que éstas se realizan generalmente en mercados emergentes, donde de forma natural los periodos de gestación de proyectos tienden a ser más largos”, aclaró.

MERCADO CON POTENCIAL

EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO

Predecir el futuro de la inversión de impacto es una labor compleja, ya que para que un fondo demuestre si ha sido exitoso deben transcurrir al menos ocho años, periodo que permite determinar si las firmas en las que se invirtió efectivamente generaron el beneficio social y la rentabilidad financiera esperados.

No obstante, Randall Kempner, director ejecutivo de ANDE, vaticinó que en cinco años “existirán más fondos de inversión de impacto, más inversionistas individuales, más plataformas para vincular a las empresas con el capital y desde luego, crecerá la cantidad de recursos destinado a este mercado”.

No obstante, Rodríguez Arregui de Ignia aclaró que para que la industria detone, el gobierno tiene un rol importante en el cual deberá mitigar el riesgo para así fomentar que más inversionistas estén dispuestos a apostarle a este mercado.

LAS CIFRAS HABLAN

BENEFICIOS TANGIBLES Y RENTABLES

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 52 millones de mexicanos viven en la pobreza, lo que representa 46.2% de la población nacional.

“La situación se agrava ya que ya que gran parte de la población del país que vive en la pobreza adolece de productos y servicios a precios accesibles, lo que genera una gran oportunidad de negocio para satisfacer esa demanda”, advirtió Juan Carlos Domenzain, director general de Promotora Social México.

Como respuesta, la organización coloca capital en empresas que aportan soluciones en educación, salud y desarrollo económico. “Nuestro fondo se caracteriza ya que tenemos mayor tolerancia al riesgo en nuestras inversiones, ya que operamos con recursos propios”, aclaró Domenzain.

Por su parte, Erik Wallsten, director de Adobe Capital, consideró que los sectores en los cuales la inversión de impacto podría tener gran repercusión en México son salud, educación, vivienda, acceso a agua y producción orgánica.

Es por ello que Adobe Capital se enfoca en el apoyo a estas industrias y tendrá en el proceso de levantar capital un prime

¿EN DÓNDE INVIERTEN LOS FONDOS DE IMPACTO MEXICANOS?

Finestrella brinda servicios de telefonía celular de pospago a los sectores de bajos recursos y no bancarizados de México, para quienes los servicios de prepago pueden representar hasta 30% de los ingresos familiares. La empresa recibió de Ignia una inversión de 4 millones de dólares como parte de una ronda de financiamiento de 7 millones de dólares, en la cual también participaron fondos de Silicon Valley.

Jardines del Grijalva obtuvo una inversión 2 millones de dólares por parte de Ignia. Se trata de un complejo de viviendas económicas destinadas a quienes no pueden justificar ingresos.

Aunque las familias no precisan garantías para respaldar su crédito hipotecario, muchas de ellas poseen el potencial de adquirir su vivienda, por la cual pagan cuotas de 80 a 115 dólares mensuales.

Promotora Social México impulsó Mi Tienda, un sistema integral de abasto rural que promueve la competitividad de los tenderos y beneficia a familias de bajos ingresos, al hacer más eficiente la cadena de suministro. La empresa provee productos básicos y artículos de higiene, así como capacitación en aspectos como administración, contabilidad y gestión de inventarios para las pequeñas tiendas de abarrotes ubicadas en comunidades de menos de 5,000 habitantes.