llegó a méxico en el 2011; en la actualidad se autorregulan
La CNBV trabaja con plataformas de crowdfunding para regularlas
Son plataformas de Internet en las que se puede donar, invertir o prestar para un proyecto.
Belén Martínez Saldívar
May 29, 2016 |
21:20

En abril, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) incluyó, por primera vez, un capítulo dedicado al crowdfunding o financiamiento colectivo en su Reporte de Inclusión Financiera 2016, en el cual se muestra cómo esta industria se ha desarrollado en México e indica tanto ventajas como desventajas del uso de estas plataformas de Internet.

El crowdfunding, que llegó a México en el 2011, se refiere a las plataformas de Internet en las cuales es posible la donación, el préstamo o inversión de dinero para realizar un proyecto; es decir, una persona sube su proyecto y a través de los diferentes mecanismos que tienen estos sitios, las personas lo van conociendo y, si es atractivo para ellos, otorgan el dinero para el financiamiento.

Hasta el momento, existen cuatro tipos de crowdfunding: el de donaciones, peer to peer (préstamos), equity crowdfunding (capital, inversiones) y el de recompensas. En su reporte, la CNBV añade otros dos: el de bienes raíces y regalías, aunque para Sofía Macías Liceaga, autora de Pequeño cerdo capitalista, estos dos últimos son variantes del equity crowdfunding.

De acuerdo con Marc Segura, CEO de la plataforma de equity crowdfunding Play Business, el financiamiento colectivo, por un lado, abre la posibilidad a personas que antes no hubieran podido conseguir recursos para que ahora, a través de otras, lo consigan, mientras que estas otras personas tienen la oportunidad —quizá por primera y última vez— de pertenecer a un proyecto de alguna manera.

“Yo no veo al crowdfunding como una industria per se, sino como una herramienta que permite que se logren cosas, que se apoyen proyectos”, asegura el CEO de Play Business, quien percibe una ventaja enorme para las personas al no importar el nivel económico o de estudios para que éstos puedan subir su proyecto y que la sociedad lo valore.

Asimismo, cada una de las plataformas que están en la Asociación de Plataformas de Fondeo Colectivo AC (Afico) trabaja de manera independiente. Algunas revisan Buró de Crédito, otras procuran que quien suba el proyecto no cuente con ninguna deuda y otras no ven necesario lo anterior; sin embargo, colaboran con la CNBV para que se lleve a cabo la Ley del Crowdfunding.

Por ejemplo, Play Business es una plataforma en la cual las personas pueden invertir en un proyecto a partir de 100 pesos al mes. Cada mes, los inversionistas reciben un reporte de actividades, para que le den seguimiento al proyecto. En cualquier momento son libres de dejar de financiar, pero no hay rembolso de lo que hayan invertido.

Marc Segura explica que, mientras no exista una regulación, las plataformas se “autorregulan” y comparten sus prácticas, tanto las que han funcionado como las que no, con la CNBV, para que el marco regulativo quede listo. “En la CNBV están abiertos para la regulación, todos queremos que suceda”.

Actualmente, la Afico trabaja en un sello digital para acreditar a aquellas plataformas que cumplan con los requisitos básicos y así la gente sepa si éstas están autorreguladas bajo las mejores prácticas de la asociación, para que de esta manera la gente sienta seguridad.

Lo anterior, indica Marc Segura, no supone que aquellas plataformas que no estén dentro de la Afico no sean serias o seguras, pero para generar un ambiente de seguridad entre los sitios de fondeo, se invita a éstas a que se unan a la asociación para acreditarse.

El marco regulativo en el que se trabaja, indica Segura, deberá contemplar las reglas de operación y constitución de las plataformas, al igual que los requisitos tecnológicos y de seguridad que deberán tener, además de decidir de qué se debe hacer responsable la plataforma y de qué no.

Aunado a lo anterior, la CNBV comenta en su informe que el marco regulatorio debe ser lo suficientemente proporcional y flexible para adaptarse a los diferentes modelos, así como garantizar un régimen tributario propicio para el crowdfunding, fomentando la transparencia y un monitoreo adecuado de las actividades. Asimismo, se busca que fomente medidas para mejorar la infraestructura de seguridad cibernética y evitar fraudes.

También, se tiene como objetivo que se permita el uso de productos y servicios innovadores que apoyen el crowdfunding; por ejemplo, la firma digital. Las autoridades deben definir estrategias de salida, como lo son la venta de acciones ordinarias, capital de préstamo y el pago de intereses, ofertas públicas iniciales, entre otros.

Igualmente, el marco regulatorio debe tener en cuenta el fomentar la educación financiera, tanto para los que suben sus proyectos como para los que aportan donativos o invierten en éstos.

Los retos del crowdfunding en México, además de su regulación, es que la gente se familiarice con el término y empiece a tener confianza. Sofía Macías afirma que otro de los retos, sobre todo en el equity crowdfunding, es que se sepan explicar los riesgos en éste, sobre todo porque mucha gente no prevé que su patrimonio económico debe ser mayor de lo que se desea invertir para que, si existe alguna quiebra en la empresa que invirtieron, no lo pierdan todo.

Impulsor de la inclusión financiera

El crowdfunding fomenta la inclusión financiera porque:

  • Representa una alternativa para las personas y empresas que no han obtenido financiamiento a través del sistema bancario.
  • Existen plataformas no financieras que facilitan la apertura de cuentas para los beneficiarios de las campañas; de esta manera, se incluye a la población al sistema financiero a través de cuentas de ahorro.
  • Las plataformas representan modelos de negocio flexibles que se adaptan a las necesidades del mercado e innovan constantemente.
  • La mayoría de las transacciones en las plataformas se realizan vía electrónica, fomentando así el uso de medios de pago electrónicos.
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