Datos biométricos, para evitar robo de identidad
De acuerdo con la Condusef, este delito a través de instituciones financieras creció 40% en el primer semestre del 2015.
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El robo de identidad en transacciones financieras ha venido al alza en los últimos años. De acuerdo con la Condusef, al primer semestre del 2015 ( los datos más recientes), este delito creció 40% para quedar en 28,258 casos.

Autoridades y jugadores del sistema financiero ya han enfocado su atención en este problema que les genera pérdidas económicas no sólo a los clientes afectados sino también a las propias instituciones. Una de las alternativas que tienen los bancos y que algunos ya están instrumentando son las técnicas biométricas (identificación del cliente a través de huellas digitales, iris, rostro y otros).

Adolfo Loera, director de la firma Biometría Aplicada, explica que el uso de datos biométricos por parte de los bancos para la identificación de sus clientes es una tendencia mundial.

“En Brasil hay una cantidad impresionante de cajeros automáticos con lectores de huella que garantizan que quien está retirando o haciendo transacciones en un cajero está siendo validado. En la India también es algo muy arraigado y lo vemos en diferentes economías y sobre todo en economías donde hay un riesgo mayor. Por ejemplo, en las emergentes se usan con mayor intensidad”, dice.

En entrevista, menciona que en el caso de México ya hay algunas iniciativas tanto de forma individual como del gremio para profundizar en el uso de la biometría como identificación de los clientes.

Refiere como ejemplo el caso de Banco Azteca, que desde hace ya algunos años utiliza lectores de huella digital para permitir las transacciones de sus clientes.

Biometría Aplicada -enfatiza- trabaja hoy día con cuatro bancos de forma directa en este tema, además de que afirma que se tiene la intención, a nivel gremial, de crear un buró biométrico.

El directivo recuerda que, en el caso del sector de afores, hoy ya se utilizan técnicas biométricas para todas las operaciones; mientras que en el rubro de seguros se está aún rezagado en este tema.

“Banco Azteca utiliza un lector de huella digital unidactilar, una sola huella. Cuando un cliente desea hacer algún retiro o algún abono a su cuenta se le pide que autentique su identidad; en cada ventanilla hay un lector biométrico, se le pide que ponga algunas de sus huellas, junto con el número de cuenta o nombre y entonces se proceda a la parte de transacción financiera”, expone.

Loera explica que la técnica más utilizada hasta ahora es la relacionada con la huella digital, pero también hay otros elementos como el rostro, el iris y la firma autógrafa.

“Cada una de estas biometrías permite identificar al usuario en diferentes vertientes para saber que es el dueño de la cuenta, de la transacción; que es una identidad segura y que tenemos una transacción que no está vinculada a un elemento externo”.

A diferencia de otros elementos actuales de autenticación del cliente, precisa el directivo, los datos biométricos son más difíciles de ser traspasados.

“Cuando escaneamos un rostro, huella o iris, lo que hacemos es poner un elemento del mundo real en el mundo virtual electrónico; eso a los defraudadores les significa un reto que no pueden vencer; no te digo que es invencible, pero hoy es un elemento muy seguro que genera una barrera que salvaguarda transacciones en el sector financiero”.

Reconoce que aunque es una tecnología que sí representa altos costos para las instituciones financieras, a la larga les reditúa no sólo en lo económico sino también en la agilización de las transacciones, entre otros beneficios.

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