Ponen color al esfuerzo
Alejandra Aguilar y Yesme Cortés / El Economista
Octubre dejó un saldo rosa. Numerosas acciones contra el cáncer de mama fueron promovidas desde todas las trincheras. Gobierno, organizaciones civiles, fundaciones y empresas se arroparon todos bajo el mismo color.
Desde la Iniciativa Privada(IP): outlets, tiendas departamentales, de autoservicio, empresas de electrodomésticos, lavadoras, celulares, marcas de ropa, relojes, cremas, jabón, pilas, leche, desodorantes, champú, agua, toallas sanitarias, galletas, bebidas deportivas, cereal, calzado deportivo y hasta algún aceite para auto anunciaron la donación de un porcentaje de sus ventas para combatir el cáncer de mama, la mayoría de las veces canalizando el recurso a alguna fundación vinculada con esa lucha.
Algunos de esos esfuerzos concluyeron con el mes, otros más se mantendrán en los siguientes días o semanas. Consignamos aquí sólo algunas de las muchas acciones impulsadas.
Mensaje que toca
Las 70 empresas agremiadas en la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos (Canipec) lanzaron la campaña: Unidos en la detección oportuna de cáncer de mama, que permanecerá hasta diciembre, adelantó Laura Bonilla, presidenta del organismo.
La campaña arrancó con la organización de una cena de gala el pasado 4 de octubre, en la que se recaudaron 100,000 pesos que donaron a la fundación Cim*ab, para la realización de 157 mamografías y 39 ultrasonidos.
Durante todo el trimestre -aseguró-, la Canipec brindará pláticas de prevención a las empleadas de las compañías afiliadas, que en conjunto suman una plantilla laboral de 42,000 personas, la mayoría es mujer.
“Queremos llegar al mayor número de mujeres que podamos”, mencionó. En los vestidores de algunas tiendas departamentales, agrego, se colocó información relacionada con la autoexploración.
Conciencia a trote
Un total de 12,500 personas participaron el domingo pasado en una carrera-caminata contra el cáncer de mama, sobre Paseo de la Reforma, con la meta de promover la cultura de la prevención de este padecimiento. La decimoséptima edición de la carrera, impulsada por Avon, fue la primera que contó con la participación de hombres, gracias a una alianza con la NFL, que convocó a su afición.
El monto recaudado por las inscripciones se destinará a investigación, detección y tratamiento del cáncer de mama en el país, dijo David Legher, director general de Avon México.
Las participantes pudieron realizarse mastografías, exámenes del Virus del Papiloma Humano y del Papanicolaou de manera gratuita, y obtener información de salud en unidades móviles colocadas a lo largo del recorrido.
En los 17 años de estas carreras se han recaudado 129 millones de pesos, que han beneficiado a 13 millones de mujeres en los 57 países donde la empresa realiza estos eventos.
Rompen récord
Un día antes, 4,125 personas ayudaron a marcar un nuevo récord: el del listón rosa más grande del mundo. El Monumento a la Revolución atestiguó la formación humana que rebasó la marca impuesta en Araba Saudita en el 2010, con la participación de poco más de 3,900 personas.
La empresa Procter & Gamble y la institución gubernamental federal Inmujeres se unieron a Fucam en esta iniciativa, para crear un frente común contra el padecimiento.
En el evento, la actriz sobreviviente de cáncer de mama Lorena Rojas recordó que nueve de cada 10 casos son curables si se diagnostican a tiempo.
Sugiere experto
Crear vínculo, el matiz que hace falta
Las iniciativas contra el cáncer de mama han sumado a empresas de una amplia gama de giros, son demasiadas, saturan, lo cual tratándose de una lucha universal no está mal, pero impone un reto mayor: destacar de entre todas ellas, consideró Rodrigo de León, profesor de Entorno Político y Social del IPADE.
Lograrlo depende de hallar una relación directa entre el producto o servicio de la empresa y el problema social que busca atender, explicó. Entre menor sea esta relación, más bajo será el apoyo que genere entre las personas.
“Las empresas deben trabajar con causas que les son familiares y deben atender al mercado con el que más relación tengan. La gente encuentra esos vínculos y es más fácil que se sume a la causa”, agregó.
Para el experto en temas de Responsabilidad Social Empresarial, las campañas rosas reditúan en términos de imagen, aunque el reto es convertir ese impacto en más ventas y lealtad de clientes.
A los consumidores recomendó ver estos esfuerzos de manera positiva y no satanizar su difusión como meramente publicitaria, “pues la mayoría de estos mensajes va a tener fines comerciales, pero deben ser bien recibidas si generan conciencia o benefician a fundaciones y mujeres”, mencionó.
emprendedores@eleconomista.com.mx







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