Peña Nieto pasea sus obsesiones en Guadalajara
Édgar Velasco / El Economista
Si la Feria Internacional del Libro de Guadalajara fuera una gran urna; si cada persona reunida en el salón Juan Rulfo —y fuera de él—, un voto; si este sábado hubieran sido las elecciones y el ganador dependiera de la cantidad de gente convocada en el encuentro librero, si así fuera a elegirse al Presidente de la República, entonces el ganador sería, en este momento, Enrique Peña Nieto. El precandidato priísta acudió a su cita con la feria y se convirtió, de lejos, en la figura política que generó más expectación en el recinto ferial. Pero todos tranquilos: ni la feria es una urna ni la gente votos. No, al menos, todavía.
La mañana empezó movida en el recinto ferial. La visita del ex gobernador del Estado de México había generado mucha expectación, cosa que quedó patente conforme se acercaba la hora: la gente se multiplicaba y salía de todas partes. En los tiempos del nuevo PRI, destacaban entre el público las figuras de priístas locales de viejo cuño como Guillermo Cosío Vidaurri, Carlos Rivera Aceves, Flavio Romero de Velasco, Raymundo Gómez Flores. Estaban, también, los presidentes municipales de la Zona Metropolitana de Guadalajara, diputados de Jalisco. El priísmo jalisciense pasando lista de asistencia. Cuando Peña Nieto entró al salón acompañado de su esposa, Angélica Rivera, las manos de los presentes hicieron explotar los aplausos que desde hacía rato parecían quemarles las manos.
“De esta visita me llevo que Guadalajara necesita más y mejores vialidades. No es una oferta para cuando empiece la campaña, pero me lo llevo desde hoy”, fue lo primero que dijo Peña Nieto antes de dictar la conferencia “Por un acuerdo nacional para impulsar en el desarrollo”, en el marco del Encuentro Internacional de Cultura Democrática. Todos aplaudieron, acaso también Aristóteles Sandoval, el alcalde priísta de Guadalajara.
Tras el arranque, Peña Nieto dejó constancia de que la imagen cuenta. “Traía esta presentación por escrito”, dijo levantando un juego de hojas engargoladas, “pero mejor la hago desde el iPad”. Acto seguido, el precandidato geek comenzó a enumerar las que, dijo, eran los tres rubros que es urgente atender en México: “La materia social, la seguridad pública y el potencial económico”. Del último añadió que debe ser el motor para solventar las otras dos. Y, eufórico, agregó: “Estas son mis obsesiones y son las obsesiones que propone mi partido”.
Prosiguió enumerando algunas acciones que, dijo, podrían ayudar a cambiar la situación: actualizar el sistema educativo; diseñar un nuevo sistema de seguridad social que sea universal e incluya acceso a la salud, protección de riesgo laboral, seguro de desempleo y una buena pensión; impulsar la cultura y fomentar la lectura. Planteó la necesidad de debatir la estrategia de seguridad, habló de profesionalizar a las policías, previó un incremento al presupuesto de seguridad.
En cuanto al sistema económico, reiteró su propuesta de abrir Pemex a la inversión privada —“que no nos asusten las posiciones ideológicas”, agregó—, también se refirió a la pertinencia de invertir en ciencia y tecnología, de duplicar la inversión en infraestructura, plantear una nueva estrategia de comercio exterior, construir una banca de desarrollo… la ponencia avanzaba, interrumpida a ratos por los aplausos que no dejaban de quemar en las manos de los entusiastas priístas congregados. Como remate, dijo: “Queremos que la mayoría de los mexicanos, o todos si es posible, hagan suyas estas propuestas. Es tiempo de cumplirle a México”. El paroxismo fue total.
A MOREIRA, PURO RESPETO
Después de su ponencia, Enrique Peña Nieto sostuvo un breve encuentro con los medios. Más tardó en llegar que en aparecer la pregunta que, desde ayer, lo viene persiguiendo ahí donde se pare: su posición sobre el caso Moreira. Y, como ha venido haciendo, reiteró: “En su breve periodo, Moreira le dio al PRI muchos frutos y logros. Ganó todas las contiendas en que participó el partido. Apoyamos que se investigue y se deslinden responsabilidades. Todas estas informaciones produjeron un desgaste y fue una decisión prudente para privilegiar el proyecto del partido”. Como colofón, dijo que el PRI está tan fortalecido que sí ve un gobernador tricolor en un estado al que calificó como “otrora bastión panista”.
Se dijo en contra de la legalización de las drogas, aunque ofreció abrir el debate sobre el tema. También dijo que es necesario retirar “gradualmente” el Ejército de las calles. Estaba en una feria de libros, por lo que era obligado también hablar de ellos: dijo que La Biblia fue importante en su juventud; que le habían gustado La silla del Águila “y otro libro de Krauze que habla de caudillos”; que le gustaba la trilogía de Jeffrey Archer; que ahorita estaba leyendo La inoportuna muerte del presidente. Y por más que intentó, no se acordó del autor.
Recapitulando: si la Feria Internacional del Libro de Guadalajara fuera una gran urna; si cada persona reunida en el salón Juan Rulfo —y fuera de él—, un voto; si este sábado hubieran sido las elecciones y el ganador dependiera de la cantidad de gente convocada en el encuentro librero, si así fuera a elegirse al Presidente de la República, entonces el ganador sería Enrique Peña Nieto. Pero ni la FIL es una urna ni la gente votos. Al menos no todavía.







El ridículo de Peña Nieto
Y el ridículo global que hizo Peña Nieto?
Nooo, El Economista está bien comprado con dinero del PRI
El candidato presidencial que nos es capaz de citar tres libros que le han marcado
Peña Nieto, político del PRI favorito para las próximas elecciones mexicanas, protagoniza la anécdota del día en la Feria del Libro de Guadalajara
Tiene uno que leer en España la verdad!
http://www.elpais.com/articulo/cultura/candidato/presidencial/nos/capaz/citar/libros/le/han/marcado/...
Falto en la nota periodística
Falto esto que no dicen.
En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Jalisco, Enrique Peña Nieto fue consultado sobre cuál de las obras que ha leído le han hecho mayor impacto, y se refirió a algunas de ellas, aunque sólo recordó el título de una: la Biblia.
El priísta “pasó fatigas para recordar títulos o autores. Atribuyó a Enrique Krauze la autoría de La silla del Águila, de Carlos Fuentes”.
“no supo contestar de manera clara” cuáles son los tres libros que han marcado su vida.
comentario
a no bueno!!! y los libros que no pudo nombrar el "presidente" ni siquiera pudo nombrar tres libro jajajajy sus jefes de campaña que le decioan que la estaba regando xDDDD eso no lo dicen verad?? por que no lo dicen maldita sea??
Periódico a modo
Se nota que este periódico está adoctrinado. No es posible que traten con tanto desdén el que esta pichurria no sepa ni 3 libros, caray por lo menos hubiera dicho que "El Principito".
nota pagada
así o mas vendidotes jajajajaja mas discretos sus chayotes por favor!!!!
Edgar Velasco (ni se enteró)
Cómo tenía razón Cesar Bonesano (Marques de Beccaria) en su obra "TRATADO DE LOS DELITOS Y DE LAS PENAS", cuando se refería a las posibles críticas que los reyes (o reyezuelos) harían a su obra, dijo: "no me preocupan, ellos no saben leer.". Este Peña, reyezuelo del PRI en efecto, no sabe leer.
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