Redes sociales no atrapan votos
José Juan Reyes / El Economista
A pesar de que las redes sociales han cobrado mayor importancia, el director del Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana, Erick Fernández, aseguró que no influirán en la decisión del voto.
Además, los aspirantes a la candidatura que emplean las redes sociales para difundir sus actividades y propuestas, sólo le dan un uso básico a esta herramienta, porque no han podido estructurar mensajes adecuados al lenguaje de los jóvenes.
“En México no saben dimensionar las posibilidades que tienen las redes sociales y no saben qué contenido poner porque desconocen a sus posibles consumidores”.
Recordó que en México, en los últimos 20 años, se han desarrollado estrategias para posicionar a candidatos en medios como la televisión, la radio o los medios impresos, pero esas metodologías no funcionan en las redes sociales porque los consumidores y los expertos son jóvenes y “no los gurúes de la mercadotecnia que aparecen como hongos después de la lluvia durante los procesos electorales”.
Actualmente, los precandidatos utilizan Facebook o Twitter como un anexo a los mítines y las estrategias tradicionales, en las cuales los medios de comunicación como la radio, la televisión y la prensa escrita siguen en el interés de los estrategas de campaña.
“Pero no explotan por completo las redes sociales ni se acercan al fenómeno que llevó a la presidencia de Estados Unidos a Barack Obama”.
Explico que la función de las redes sociales de los candidatos en México sólo refuerza la decisión de los electores pero no es determinante para cambiar de opinión en la incipiente democracia mexicana, “pero algo sí es seguro: el candidato que quede fuera de las redes sociales se hará un harakiri mediático”.
Recordó que Andrés Manuel López Obrador fue de los primero personajes de la política nacional que abrió una cuenta de Twitter y hasta el momento tiene más de 107,000 seguidores, su nivel de interacción con el electorado es cero y “con esto se rompe el principio de la interactividad en las redes sociales o un flujo de ida y vuelta que fomentan el diálogo”.
Incluso mencionó que el caso de Ernesto Cordero en su canal de YouTube, donde entrevista a figuras públicas, “cuando empiezas a ver los videos de más de ocho o nueve minutos donde lo primero que pregunta es cómo se llaman, es evidente que genera un rechazo a los posibles cibernautas”.
jreyes@eleconomista.com.mx







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