Debate por cuenta pública salpicó a todos
Rolando Ramos / El Economista
Fue como echar estiércol con ventilador en el recinto legislativo. La comparación la hizo Avelino Méndez (PRD) casi al final del mal llamado debate entre los grupos parlamentarios en la Cámara de Diputados para referirse al Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2010, que la Auditoría Superior de la Federación entregó la semana pasada.
“Si este salón tuviera un ventilador aquí, en lugar de este hermoso candil, el estiércol que hoy sale aventado por todos lados se aventaría no solamente a nosotros, compañeros diputados, es al país. Es la vergüenza de un debate de esta naturaleza donde finalmente deberíamos estar buscando sancionar, meter a la cárcel a los corruptos, y entonces sí, entonces sí estaríamos haciendo algo verdaderamente provechoso en este país”, expresó en forma atropellada.
Escribía en un par de cartulinas las leyendas “¡Cárcel a corruptos!” y “¡Alto a la impunidad!”, que mostró a la Asamblea.
Ya habían transcurrido tres horas y cuatro rondas de oradores de un “debate pactado” sin interpelaciones ni réplicas.
Los participantes, sobre todo del PRI y del PAN, se dieron gusto con las críticas; los primeros contra el desempeño del gobierno federal, los otros contra los gobernadores y sus descomunales deudas públicas; todos con los resultados de las auditorías como argumento principal.
Ni panistas ni priístas se refirieron a la opacidad en San Lázaro, según la ASF. “No sé cómo el pueblo de México nos tolera”, expresó, en un arranque de sinceridad, César Augusto Santiago (PRI).
Esthela Damián (PRD) dijo que el buen juez por su casa empieza, y que cuando la Cámara de Diputados debería dar muestra de la rendición de cuentas “penosamente somos uno de los mayores ejemplos de opacidad y falta de transparencia y nos lo ha venido señalando la Auditoría Superior de la Federación año con año”.
rramos@eleconomista.com.mx







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