Cuba pide a México luchar a sangre y fuego contra el narco
Durante la I Cumbre del Celac, el mandatario Raúl Castro se refirió a la lucha contra el narco, contra la que dejó entrever la aplicación de la pena de muerte como posible solución.
Tania Rosas / El Economista
Ene 28, 2013 |
19:30
Foto: AFP

Santiago, Chile.- El presidente de Cuba, Raúl Castro, aseguró que se "rompe la cabeza" pensando en una solución para que México erradique al crimen organizado pero su mal ya lo diagnosticó Porfirio Dìaz: "Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos".

Frente al mandatario Enrique Peña Nieto y los jefes de Estado y de Gobierno que se reunieron en la I Cumbre del Celac, Castro salió de su discurso escrito para improvisar y referirse al tema de la inseguridad en América Latina y El Caribe y recomedó darle batalla al crimen organizado "a sangre y fuego", incluso dejó entrever la aplicación de la pena de muerte.

Tras afirmar que "en Cuba no hay droga ni la habrá" porque cuando se detectó que los extranjeros la querían introducir a territorio cubano se les enfrentó de manera radical, Castro pidió tomar las medidas necesarias para terminar con la "marea trágica" causada por el crimen organizado.

"Si dejamos que cobren fuerza (los narcotraficantes) ahí tienen el ejemplo de varios países hermanos del continente, por lo tanto esta batalla tiene que ser a sangre y fuego. Nuestras leyes permiten la pena de muerte, está suspendida pero ahí está de reserva, porque una vez la suspendimos y lo único que hicimos fue estimular las agresiones y los sabotajes contra mi país a lo largo de estos 50 años", exclamó.

Peña, permaneció atento y desdibujó su sonrisa conforme transcurrió el discurso. Al inicio emitió una carcajada con las peripecias de Raúl Castro, quien contó que en 1955 escapó de las autoridades en México aunque su hermano Fidel, a quien llamó jefe, no tuvo la misma suerte.

"Hablé profundamente de estos temas (de seguridad) con el presidente (Felipe) Calderón: este problema avanza como una marea terrible hacia el sur. Problemas en Guatemala, problemas en los demás países de Centroamérica y sólo puedo dar una opinión a los países que todavía no les ha llegado esa marea trágica (....) enfrentar (a la delincuencia) cuando está naciendo y por eso en Cuba no hay droga ni la habrá", exclamó el cubano.

Afirmó que los extranjeros que busquen meter algún tipo de droga a la isla , aunque sea "sólo un poquito de marihuana", serán detenidos, suerte que ya corren 250 extranjeros del Continente Americano.

Enseguida Castro cerró su mensaje pues luego de un discurso de casi 25 minutos dijo que él también sabe improvisar.

"Ya ven, yo también improviso discursos..... no critico a los demás cuando improvisan, el primer improvisador es mi jefe, Fidel Castro", sentenció mientras sus pares aplaudían.

klm

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