Nuevos mercados, opción para economía del narco
En respuesta al fortalecimiento de los cárteles mexicanos, a los colombianos, por ejemplo, les funcionó cambiar su mercado de EU a Europa.
Ana Langner / El Economista
Jul 21, 2013 |
22:32
Las economías ilegales han encontrado nuevos mercados en expansión, por ello son rentables. Foto: Reuters

En la última década, la economía internacional del narcotráfico ha mantenido su margen de ganancias sustanciales a través de la expansión de nuevos mercados; con el debilitamiento de los cárteles colombianos, las organizaciones criminales mexicanas tomaron el control de la ruta hacia Estados Unidos, informó un reporte publicado por el Centro Woodrow Wilson.

Con el título “La Diáspora Criminal: La difusión transnacional del Crimen Organizado y cómo contener su expansión”, un grupo de investigadores de este instituto estadounidense detalló que en respuesta a al fortalecimiento de los grupos criminales mexicanos, las bandas emergentes colombianas enfocaron sus operaciones hacia el mercado europeo y apostaron a la formación y crecimiento de mercados locales en América del Sur.

“Centroamérica pasó de ser un territorio de tránsito, a tener un papel cada vez más importante como lugar para el procesamiento de droga y el lavado de activos”.

El informe regional expone que las economías ilegales continúan siendo rentables y han encontrado nuevos corredores y mercados en expansión, pese a los esfuerzo realizados por los gobiernos.

El descenso en el consumo de cocaína en EU se compensó con una mayor demanda en los países europeos, así como la transferencia hacia otros tipos de drogas, en particular las de origen sintético.

En suma, es posible encontrar en la región servicios y productos ilegales sustitutos que incluso llegan a superar, a nivel local, ganancias del narcotráfico, como la minería ilegal, contrabando de combustible, tráfico de migrantes, piratería y la trata de personas.

Las respuestas dadas por los gobiernos, en especial aquellos que han privilegiado el uso de la fuerza para combatir al narcotráfico, antes que contener la difusión criminal, los han empujado a nuevos territorios, indica la investigación.

De acuerdo con el Centro Woodrow, en los últimos 10 años los procesos de fragmentación de cárteles estuvieron acompañados por la emergencia de nuevas generaciones de delincuentes jóvenes que presentaron una actitud retadora frente a la disciplina de las organizaciones criminales tradicionales. Aunado a lo anterior, la influencia del crimen organizado sobre las agrupaciones locales ha tenido profundas repercusiones en la seguridad ciudadana.

En el Estudio Global sobre el Homicidio 2011, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, tasas de homicidio por cada 100,000 habitantes llegaron en 2010 y 2011 a 23.7 en México; 91.6, en Honduras; 69.2, en El Salvador, y 38.5, en Guatemala.

De acuerdo con el documento, “las ofensivas por parte del Estado contra las organizaciones criminales han tenido como efecto colateral la diáspora criminal, llevando la violencia y la corrupción a nuevos territorios”.

Profepa advierte

Tráfico ilegal de animales, cuarta actividad del narco

El tráfico ilegal de vida silvestre es el cuarto delito más cometido por el crimen organizado a nivel mundial; representa una grave amenaza para México, debido a que el país concentra 10 % de la biodiversidad de flora y fauna a nivel mundial, informó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

La dependencia, dirigida por Francisco Alejandro Moreno, informó que la extracción, acopio, transporte, distribución y comercialización de vida silvestre representa una “severa amenaza” para los ecosistemas mexicanos. Detalló que al menos 49 especies nativas se han extinto, entre las que sobresale el lobo mexicano del noreste y el cóndor norteño.

La Profepa indica que unas 25 especies se encuentran sujetas a mayor presión debido al tráfico ilegal, como la guacamaya y el ocelote. De acuerdo con la Profepa, existen 282 especies enlistadas en peligro de extinción dentro de la norma de flora y fauna endémicas.

De 1 millón 680,000 especies animales y vegetales descritas en el mundo, México alberga entre 10 y 12%; la Profepa informa: “Es una enorme responsabilidad por a su carácter irreemplazable y de gran vulnerabilidad”.

ana.langner@eleconomista.mx

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