México, cuarto lugar en apoyo a emprendedoras
Un estudio encargado por el BID muestra que las condiciones de crédito bancario para emprendedoras y el ambiente de negocios en el país siguen siendo los retos a vencer para impulsar a este sector empresarial.
Samantha Álvarez / El Economista
Jul 30, 2013 |
12:25

México ocupa el cuarto lugar de 20 países en América Latina y El Caribe por su impulso a la creación de micro, pequeñas y medianas empresas dirigidas por mujeres, al obtener una puntuación de 60.2 de 100 en el Índice del Entorno Empresarial para Emprendedoras que realizó The Economist Intelligence Unit (EIU) para el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Para evaluar a los 20 países del estudio, el EIU y el Fomin tomaron en cuenta cinco categorías: riesgos de operación de negocio, ambiente de negocio para las empresas, acceso a financiamiento, capacidad y habilidades y servicios sociales.

México, detalla el reporte, goza de uno de los mejores accesos al financiamiento, donde los microcréditos a mujeres empresarias son el mayor apoyo para iniciar sus negocios, con un puntaje de 5.7, el más alto de la región.

Elenitza Canavati Hadjopulos, coordinadora general del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Pronafin), comentó que “más del 90% de los beneficiados por el programa son mujeres que no cuentan con acceso a créditos bancarios y que buscan apoyo para desarrollar un proyecto productivo.

“Pronafim busca que el microcrédito tenga un efecto transformador y positivo en la vida de las mujeres emprendedoras, por eso debe ser otorgado de una manera oportuna, suficiente y en buenas condiciones”, dijo Canavati en entrevista telefónica. Según Pronafim, el promedio de un microcrédito está entre los 6,250 pesos y los 6,430 pesos.

En lo que respecta a los servicios financieros bancarios, “las mexicanas que los utilizan —en promedio tres retiros o depósitos al mes— se encuentran entre las menos propensas (2.46% de las mujeres a escala nacional) a usar cuentas para propósitos empresariales”, especifica el BID en esta primera edición del Índice del Entorno empresarial para Emprendedoras.

CAPACITACIÓN Y CULTURA

En la división de capacidades y habilidades, México se encuentra en la séptima posición, debajo de países como Costa Rica o Argentina, con una calificación de 69.2, donde el gobierno y organizaciones civiles se han dedicado a acercar programas de capacitación y consultoría para apoyar a las mujeres emprendedoras.

“En México la escolaridad es más alta en los hombres que en las mujeres. Ellas son muy buenas administradoras, excelentes pagadoras y estables. Y apoyadas en programas de incubación y educación financiera sabrán qué es lo que necesitan y qué producto crediticio elegir para arrancar su negocio”, argumentó Elenitza.

Según el estudio del BID, una gran mayoría de países demostraron un acceso adecuado de las mujeres a asociaciones empresariales y oportunidades de pertenecer a redes de negocios, entre ellos México. Colombia, Chile, Brasil y El Salvador y México son los países de la región que más ofrecen servicios gubernamentales por Internet.

FAMILIA Y CULTURA

Dejar en manos de otras personas el cuidado y vigilancia a los hijos es uno de los factores determinantes para que una mujer decida emprender o no.

“El panorama en el que las mujeres y los hombres emprenden no es el mismo, por cuestiones culturales, ellas están destinadas a quedarse en casa y cuando deciden iniciar un negocio lo hacen por necesidad, pues generalmente las mujeres son mucho más responsables y, en el caso de ser la cabeza de familia, se preocupan por proveer al hogar”, explica vía telefónica Ludivina Herrera, directora en la Licenciatura en Administración y Estrategia de Negocios del Tecnológico de Monterrey (Tec) Campus Santa Fe.

En la categoría de servicios sociales, que determina el grado al cual el gobierno ha proporcionado respaldo adecuado a las familias, México ocupa el quinto lugar, con 64.4. El primer lugar lo obtuvo Chile, con 73.5.

La clave para ser empresaria, asegura la académica del Tec y asesora de varias emprendedoras, “está en contar con una red de apoyo suficientemente firme, donde los familiares y amigos puedan ayudar a las mujeres con el cuidado de sus hijos, de los adultos mayores o familiares enfermos para que ellas se dediquen a las cuestiones empresariales”.

Las especialistas coinciden que aún en México hace falta mayor impulso a las mujeres emprendedoras con horarios de trabajo más flexible y financiamiento cerca de sus comunidades y con menos requisitos.

CORRUPCIÓN Y VIOLENCIA

En la categoría de riesgos de operación del negocio, que califica el grado de seguridad y corrupción, México obtuvo una calificación reprobatoria de 57.8, que lo situó en el onceavo lugar, debajo de República Dominicana y Guatemala. El peor calificado fue Venezuela (28.5) y luego Brasil (35.4).

El BID asegura en el estudio, distribuido este jueves, que “los hurtos y robos también pueden minar los recursos limitados de una empresaria antes de que haya reunido las reservas necesarias para mitigar estos riesgos. La corrupción y los sobornos pueden sumarse a los costos de constitución y operación de la empresa, hasta el punto en que el negocio ya no es suficientemente rentable para compensar el riesgo”.

Ludivina Herrera difiere de esta percepción, pues según las características antes descritas de las mujeres, “ellas evitan caer en cuestiones deshonestas ya que deben cuidar su patrimonio y a su familia, por lo tanto el riego de efectuar actos de corrupción es menor”.

La percepción del riesgo de delincuencia y violencia en México se percibe como una barrera para el crecimiento de las mipymes, dice el estudio.

Uno de los retos que detecta el BID en México es incrementar el acceso a los créditos bancarios para las mujeres emprendedoras. De hecho, en la categoría de ambiente de negocio, que califica los costos de iniciar una empresa y la regulación necesaria para hacerlo, México quedó en la séptima posición (52.8 puntos), por debajo de República Dominicana y Argentina.

En México, comenta Herrera, pocas mujeres tienen una propiedad a su nombre para darla como garantía al solicitar un crédito o no tienen cuentas bancarias que les permitan comprobar que poseen un historial crediticio limpio.

En general, destaca el estudio del BID, “los 20 países del índice recibieron puntuaciones muy bajas en esta categoría (ambiente de negocio), lo que demuestra que hay un gran margen para mejorar en toda la región”.

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salvarez@eleconomista.com.mx

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