Insuficiente labor de CNDH en caso San Fernando
Raúl Plascencia defendió en comparecencia la actuación de la dependencia y ordenó a las visitadurías buscar a los parientes de las víctimas.
Los argumentos del ombudsman mexicano no convencieron a las ONG y a senadores presentes en la comparecencia. Foto: Cuartoscuro

Tras casi cuatro años de la matanza de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, el presidente de la CNDH, Raúl Plascencia, ofreció buscar a los familiares de las víctimas para escuchar sus declaraciones pese a que ya cerró el expediente y emitió una recomendación en materia de derechos humanos.

Plascencia Villanueva ordenó a la Sexta Visitaduría de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que buscara a los familiares de los migrantes asesinados. Hasta el momento sólo ha logrado el contacto con cinco personas, lo que criticaron organizaciones civiles.

El ombudsman compareció ante la Comisión de Derechos Humanos del Senado, donde anunció lo anterior. Posterior a su comparecencia, en conferencia de prensa el abogado Fernando Coronado destacó que la decisión es tardía, pues no se puede reabrir el expediente cuando ya se emitió una recomendación.

“Puedo recomendarle que abra otro expediente porque los testimonios le van a dar una serie de datos que pudo haber obtenido antes, pero no lo hizo; y lo correcto es que abra otra investigación aunque sea a destiempo”, dijo Coronado Franco, ex consultor jurídico de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y ex funcionario de la CNDH.

El ombudsman justificó que los casos en los que hay desapariciones o acción del crimen organizado son tardados porque implican averiguaciones en turno, además en el caso de la matanza en San Fernando no se pudo localizar antes a los familiares de los asesinados.

“Fue una investigación en la cual estaban involucrados como víctimas 74 extranjeros, dos que sobrevivieron y 72 que perdieron la vida. En su momento, a mi homólogo de Ecuador le solicité nos auxiliara para entrevistar a este migrante ecuatoriano que sobrevivió de esta masacre y obtuvimos el testimonio del mismo. En la investigación que se llevó a cabo se trató de localizar a los familiares: cuatro brasileños, seis ecuatorianos, 13 guatemaltecos, 24 hondureños, 14 salvadoreños y una persona de origen hindú, así como 12 sin identificar”, dijo.

Tras el intento fallido, y luego de haber emitido una recomendación al respecto, ordenó que la Quinta Visitaduría —especialista en migración y trata de personas— le pasara el expediente de 12,000 fojas a la Sexta Visitaduría —encargada de asuntos laborales, ambientales, culturales y de carácter económico y social— para que contacte a los extranjeros.

“La CNDH no busca ni rivalizar ni controvertir con las víctimas. Por el contrario, lo que busca es acompañarlas, lo que busca es auxiliarlas”, reiteró.

Pero sus declaraciones no convencieron a las organizaciones civiles ni a la señora Mirna Solórzano, madre de Glenda Medrano Solórzano, asesinada en San Fernando.

La salvadoreña acusó que ninguna autoridad mexicana se ha acercado a ella, incluso se enteró de la muerte de su hija a través de la Cancillería de El Salvador.

“Nunca nos buscó (Plascencia). No tomó en cuenta nuestro dolor, lo que cada uno de los familiares vivimos, que no somos poquitos, somos muchas personas de Honduras, de El Salvador, de Guatemala. Pero yo veo que él no ha hecho nada y se ha lavado las manos diciendo que nos ha buscado. A mí nunca me han buscado”, expresó.

Exigió que cesen las declaraciones en las que se afirma que recibieron un pago de México como reparación del daño. Lo único que recibieron, dijo, fue 600 dólares del gobierno de El Salvador como apoyo para trámites.

La señora Solórzano afirmó que hasta la fecha tiene dudas de que los restos que le entregaron sean los de su hija, pues el análisis de ADN lo hicieron en menos de tres horas.

Plascencia Villanueva tuvo una comparecencia en partes ríspida. Fue cuestionado por la izquierda por presuntas irregularidades y malas prácticas en la CNDH mientras que la senadora Layda Sansores lo acusó de estar más cerca del poder que de las víctimas y le exigió su renuncia.

“El país se está hundiendo y este señor viene aquí a mentirnos (...) No se puede andar de palero, porque aquí lo que preocupa es que usted está poniéndose los zapatos nuevos para ir a Los Pinos a rendir el informe, en lugar de ponerse los tenis para haberse ido a un caso que fue emblemático, como el de la fosa de los 72 migrantes; haber ido personalmente a ver qué pasaba y qué se podía solucionar”, le dijo a Plascencia, quien sólo sonrió.

tania.rosas@eleconomista.mx

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de