7 aspectos de la Constitución de la Ciudad de México
En los últimos días, los asambleístas constituyentes aprobaron los últimos pendientes relacionados con el preámbulo y los artículos transitorios. A marchas forzadas, cumplieron con el plazo establecido para la conclusión del documento.
Rodrigo Riquelme
Ene 31, 2017 |
18:04
Foto: Twitter @kdartigues
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Este martes 31 de enero del 2017, la Asamblea Constituyente dio por terminados los trabajos de dictaminación de los artículos que componen a la Constitución Política de la Ciudad de México. En los últimos días, los asambleístas constituyentes aprobaron los últimos pendientes relacionados con el preámbulo y los artículos transitorios. A marchas forzadas, cumplieron con el plazo establecido para la conclusión del documento.

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El Congreso deberá adecuar el orden jurídico de la ciudad a la Constitución a más tardar el 31 de diciembre del 2020. Asimismo, de acuerdo con Notimex, las normas del Poder Legislativo entrarán en vigor el 17 de septiembre del 2018; las del Poder Ejecutivo, el 5 de diciembre del 2018 y las del Poder Judicial, el 1 de junio del 2019, esto quiere decir que la Constitución entrará en vigor en su totalidad hasta el 2019.

La Constitución de la Ciudad de México parece decantarse por una corriente política sumamente progresista, ya que garantiza una gran cantidad de derechos, como Derecho a la ciencia y a la innovación tecnológica, el derecho al deporte, el derecho a la vida digna, así como la inclusión de los grupos de atención prioritaria, en donde lo mismo caben las mujeres, los niños, las personas jóvenes, y prácticamente toda la sociedad, sin advertir los retos no sólo económicos, sino culturales y sociales que esto implica.

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El texto de la Constitución es pues un texto de muy buenas intenciones, pero de muy pocos alcances

1. Una Constitución y una ciudad para todos

De acuerdo con el artículo 2 de la Constitución de la Ciudad de México, ésta tiene un carácter intercultural. Los habitantes de la Ciudad de México tienen una composición plurilingüe, pluriétnica y pluricultural. La Ciudad de México también recibirá como un espacio abierto a las personas desplazadas, del interior de la República o del extranjero, siempre y cuando el Estado los haya reconocido como refugiado o le haya otorgado asilo político.

No sólo la Ciudad de México es para todos. La misma Constitución, de acuerdo con una imagen en Twitter de la constituyente Katia D’Artigues, es un documento incluyente. “Esta Constitución deberá ser accesible a todas las personas, por lo que las autoridades tomarán las medidas apropiadas para que sea adaptada a todos los formatos accesibles de manera gratuita para cualquier persona, en un plazo de un año a partir de su publicación”, reza el artículo 38 transitorio de la Constitución de la Ciudad de México.

2. Derecho a un medio ambiente sano

Las constantes contingencias ambientales que se vivieron en el 2016 y en el aumento de la contaminación en la ciudad de las últimas décadas, así como la acumulación de basura en muchas calles de la Ciudad de México parecen ser uno de los problemas a eliminar de la Constitución de la CDMX. Según consta en su artículo 18, las personas que vivimos en la Ciudad de México tenemos derecho a un medioambiente sano para su desarrollo y bienestar.

Aunque en la redacción de este artículo se aclara que “las autoridades tomarán las medidas necesarias, en el ámbito de sus competencias, para la protección del medio ambiente y la preservación y restauración del equilibrio ecológico”, en realidad esta medida supondría sacar de circulación buena parte del padrón vehicular o fomentar que las personas cambien sus unidades por autos eléctricos o híbridos. El sistema de limpia y recolección de basura también deberá modificar muchos de sus procedimientos para cumplir con las disposiciones de la Constitución. Esto sin contar que dentro de la Ciudad de México se ubica una importante diversidad de ecosistemas, con necesidades diferentes para cada uno.

3. Los peatones tienen prioridad

En su estructura vial y de movilidad, es notoriamente visible que la Ciudad de México le da prioridad a los vehículos motorizados. Grandes avenidas con pequeñas banquetas, semáforos que le dan preferencia temporal a los autos por encima de los peatones y una cultura cívica de movilidad dentro de la sociedad que deja mucho que desear son algunos ejemplos de esta preponderancia. Sin embargo, de acuerdo con el artículo 18, inciso C de la Constitución de la Ciudad de México, “de acuerdo a la jerarquía de movilidad, se otorgará prioridad a los peatones y conductores de vehículos no motorizados”. Los peatones y los ciclistas serán entonces quienes tengan preferencia para transitar por la ciudad, si es que los funcionarios y la ciudadanía de verdad ponen en práctica los objetivos de esta Constitución..

4. Derecho al tiempo libre

Según consta en el artículo 18, inciso F, de la Constitución de la Ciudad de México, “toda persona tiene derecho a tener tiempo para la convivencia, el esparcimiento, el descanso, el disfrute del ocio y a una duración razonable de sus jornadas de trabajo”. De acuerdo con la redacción del artículo, las autoridades serán las encargadas de impulsar las políticas necesarias para garantizar el disfrute del tiempo libre de las personas. Sin embargo, en el artículo 15, inciso B de la Constitución, el cual aborda el derecho de los habitantes de la Ciudad de México al trabajo, no se especifica cuál es la duración razonable de las jornadas de trabajo. Tampoco se toma en cuenta el tiempo que deben pasar muchas personas dentro del transporte público para llegar de sus casas a sus lugares de trabajo, algo que podría contribuir efectivamente al tiempo libre de los habitantes de la CDMX.

6. La democracia en la Ciudad de México también es directa

La mayoría de los regímenes democráticos alrededor del mundo son de carácter representativo, es decir que cada comunidad que integra a la población elige a una persona para que, dentro de una asamblea legislativa y a través del voto, tome decisiones para su bienestar en general. Pero en la Ciudad de México, de acuerdo con el artículo 30 de su Constitución, la democracia también tendrá un carácter directo y participativo. “Las y los ciudadanos tienen el derecho y el deber de participar en la resolución de problemas y temas de interés general y en el mejoramiento de las normas que regulan las relaciones en la comunidad, a través de los mecanismos de democracia directa y participativa reconocidos por esta Constitución”, reza el artículo mencionado.

7. Protección de los animales

El artículo 18, inciso B, de la Constitución de la Ciudad de México garantiza la protección a los animales. Según la redacción del artículo, “su tutela es de responsabilidad común”. Esto quiere decir que todos los habitantes de la Ciudad de México tenemos un “deber ético” y la “obligación jurídica” de proteger y respetar la vida de todos los animales que viven en ella.

Aunque en el texto del documento se registra que: “Las autoridades de la ciudad garantizarán la protección, bienestar, así como el trato digno y respetuoso a los animales y fomentarán una cultura de cuidado y tutela responsable”, esto parece difícil de cumplir a cabalidad, sobre todo en lo que respecta a las corridas de toros, que a todas luces violan lo que dicta este artículo. Además, habría que instruir a muchos habitantes de la Ciudad de México acerca de que los animales son seres sintientes, como lo afirma la Constitución.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

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