Ligia Ceballos y AI emprenden cruzada contra la desaparición forzada
Ligia Ceballos descubrió que al nacer fue separada de sus padres biológicos en España para ser entregada a una familia en México. Ahora, junto con Amnistía Internacional, emprende una lucha contra la desaparición forzada de menores.
Ruy Alonso Rebolledo
Feb 16, 2017 |
16:46
Foto: Ruy Alonso Rebolledo

Ligia Ceballos Franco es una mujer mexicana que se encuentra en la búsqueda de su verdadera identidad, tras descubrir que hace 48 años nació en España con otro nombre y padres diferentes a los que ella conoció a lo largo de su vida. Ligia es una de las muchas historias de bebés robados en España y fue entregada a padres mexicanos durante la dictadura franquista en el país ibérico.

Ceballos fue registrada inicialmente como María Diana Ortiz Ramírez el 29 de mayo de 1968, aunque no conoce la identidad de sus padres biológicos ni la situación precisa que rodeó la sustracción de su familia original hasta su arribo a Yucatán ese mismo año, donde sus padres adoptivos cambiaron su nombre.

Los pocos detalles que conoce de su historia personal, están contenidos en un relato de su madre adoptiva que contó cómo a través de la gestión del Arzobispado de España y el consentimiento de las autoridades de ese país fue que llegó a México.

Ligia Ceballos es uno de los casos de robo de bebés en España que podría ser considerado como desaparición forzada, aunque no hay investigaciones sobre estos casos que hayan fructificado en el país europeo, por lo que Ligia buscó iniciar un procedimiento de investigación en México, con la ayuda de Amnistía Internacional (AI).

En conferencia de prensa, la Organización no Gubernamental (ONG), informó que el miércoles 15 de febrero pasado se inició un procedimiento legal con la justicia mexicana para darle solución a este caso que busca la justicia de otras historias como esta en el territorio mexicano.

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Amnistía busca sentar un precedente y pese a las continuas negativas del Gobierno español para esclarecer los hechos relacionados con estos casos, evitar que este tipo de historias se pierdan en el olvido. Junto con la oficina de AI en México, trabaja la división española, que será el contacto de este caso en territorio ibérico que estarán al pendiente de la respuesta que puedan dar las autoridades mexicanas en este caso.

La ruta legal que Amnistía Internacional de México y España han decidido seguir es la de la desaparición forzada, debido a que las particularidades de este caso muestran elementos que han sido delineados previamente por las Naciones Unidas como recurrentes en situaciones de desapariciones forzadas de menores. En el caso de Ligia, “el registro original fue hecho con información falsa”, explicó en conferencia de prensa, Tania Reneaum, Directora de Amnistía Internacional México.

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Según información proporcionada por AI, la denominación de bebés robados, se empezó a utilizar en España para referirse a los niños y niñas que fueron objeto de secuestro, tráfico de menores y adopciones ilegales durante la Guerra Civil y la posguerra. Para el 2008 se calculaba que entre 1937 y 1950 se podrían haber dado más de 30,000 casos, en una compleja operación sistemática que se llevaba a cabo para la desaparición de menores hijos de madres republicanas bajo la cobertura de una aparente legalidad. Las denuncias por casos de bebés robados, con un patrón parecido de actuación y aprovechándose de la misma estructura creada en la posguerra, se prolongó durante todo el franquismo y los primeros años de democracia y según Esteban Beltrán, Director de Amnistía Internacional España, “ninguna de las 2,083 diligencias ha llegado a fase de juicio”.

El caso es complicado porque en España se obstaculizan los avances de investigaciones como esta. En Argentina existe una investigación similar en la que se vincula a un ginecólogo en el caso, pero la justicia del país europeo no aborda el tema como un delito de desaparición forzada y los enmarca como crímenes de derecho internacional; las investigaciones son obstaculizadas por los responsables del derecho español y dichas investigaciones constituyen casos de impunidad “de estas graves violaciones de derechos humanos”, dijo Beltrán.

En el caso de Ligia Ceballos, sus padres, a través del Arzobispo de Yucatán, contactaron al Arzobispo primado de Madrid. Tras la noticia de que ya tenían un niño para ellos viajaron a España y durante tres meses esperaron a recibir al bebé. Después de haber recibido a Ligia recibieron un consejo de la institución que estuvo a cargo del prohijamiento, “quemen los documentos de la niña, cuando lleguen a México”.

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Tras pedir a la Procuraduría General de la República que inicie, una investigación exhaustiva sobre el caso de Ligia Ceballos, Amnistía Internacional se comprometió a seguir coadyuvando para que en este caso de desaparición forzada, se ayude a Ligia a buscar a su familia, y pueda restablecer su identidad biológica y el vínculo familiar con sus parientes biológicos.

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