coinciden analistas políticos
El tricolor deberá ser “cuidadoso”
Entre escándalos de corrupción, la negociación del Tratado de Libre Comercio y con una fuerte caída en el número de sus adeptos, el tricolor deberá ser cuidadoso como pocas veces ha pasado en la elección de su candidato, coincidieron analistas.
El partido liderado por Enrique Ochoa se encamina a su Asamblea Nacional. Foto: Cuartoscuro
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El Partido Revolucionario Institucional (PRI) llega a su convención nacional para definirse de cara a las próximas elecciones presidenciales. Entre escándalos de corrupción, la negociación del Tratado de Libre Comercio y con una fuerte caída en el número de sus adeptos, el tricolor deberá ser cuidadoso como pocas veces ha pasado en la elección de su candidato, coincidieron analistas.

Al partido encabezado por Enrique Ochoa Reza le ha dañado “el gasolinazo, le ha dañado al PRI la violencia en el país, le ha dañado muchísimo la corrupción de los gobernadores, sobre todo de Javier Duarte, de Roberto Borge o César Duarte, y ahí hay una larga lista por detrás (...) Qué tiene que hacer, pues sacudirse este desprestigio, las malas proyecciones hacia la gente”, indicó el analista político por el Tecnológico de Monterrey, José Fernández Santillán.

El especialista añadió que hasta ahora no hay una visión clara de “hacia dónde quiere ir el PRI y qué candidato quiere escoger para llevar a cabo ese plan”. Esta situación puede afectar las perspectivas para el 2018 del partido, ya que en estos momentos no se encuentra entre las principales preferencias del electorado.

El candidato del PRI deberá tener el suficiente arrastre local, debe estar libre de escándalos de corrupción, “legitimidad ante los actores públicos”, y debe tener la capacidad para “tender puentes con la oposición”, opinó por su parte Alejandro Díaz Domínguez, analista también por el Tecnológico de Monterrey.

Díaz Domínguez precisó que se avizora un debate fuerte al interior del tricolor entre los tecnócratas y la vieja guardia priista, como sucedió en la deliberación para escoger candidato en 1993, cuando Ernesto Zedillo fue electo al interior de las filas priistas.

Agregó que la disolución de los candados impuestos en los estatutos del PRI, como que el candidato haya ganado una elección por voto popular o ser militante, puede favorecer a José Antonio Meade, actual secretario de Hacienda; “él cumple, por ejemplo, no está envuelto en escándalos de corrupción, no es tan mal visto a los ojos de los actores públicos, no tiene un arrastre local pero podría construir una candidatura competitiva”.

En últimas fechas los aliados en la historia reciente del PRI, el Partido Verde Ecologista, así como el Nueva Alianza, han comunicado que podrían competir solos en el 2018.

Sobre ello, el especialista político por la UNAM Germán Pérez Fernández precisó que “por ahora se está jugando a las presiones y a las vencidas” en vista de que no hay un candidato nombrado.

“Es muy natural” que Pablo Escudero, presidente del Senado, y militantes del Verde Ecologista digan “vamos solos”. En realidad, añadió el analista, el partido no da más; de “no aliarse con el PRI, lo hará con otro”.

hector.molina@eleconomista.mx

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