Tec de Monterrey

Al percibir un nivel similar entre sus competidores, esta empresa de software en Puebla aspiró a seducir a una generación de clientes más joven para desarrollarse en el mercado mexicano.

Daniela Santos, de la chocolatería Caramela, cerró su despacho de arquitectura para dedicarse de lleno al negocio que tenía prácticamente abandonado. Pronto implementó una estrategia para recuperar la compañía y potenciarla hacia el éxito.

El cierre de la empresa donde laboraba Francisco Granados fue la ventana de oportunidad que lo orilló a emprender un nuevo proyecto para la industria del embalaje en el país.

Después de que la tienda delicatessen Delirio, de la chef Mónica Patiño, cerrase en el 2009 por la falta de espacio y mal manejo, su hija Micaela se preparó para incursionar como empresaria y refundar el negocio familiar en la colonia Roma de la ciudad de México.

A finales del 2013, Rafael y Carlos Tejeda se encontraban en la sede de su empresa en Monterrey, México. Se habían reunido con la finalidad de responderse una pregunta:“¿Cómo lograremos convencer a nuestros clientes de adquirir nuestros nuevos productos?"

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