Manuel Ajenjo
No me pregunten por qué, pero hoy estoy optimista.
Hace unos meses el presidente Felipe Calderón pidió a los mexicanos que hablemos bien de nuestro país. Con un poco de retraso esta columna se propone cumplir los deseos presidenciables.
Allá por los años 40 y 50 del pasado siglo existió un popular programa de radio llamado El Monje Loco.
La revelación del, en un principio negado, pacto de Bucareli, signado por Beatriz Paredes y César Nava, pone en evidencia el grado de simulación al que han llegado nuestros políticos.
Había una vez en una carpintería venida a menos, llamada Los Pinos, un aprendiz de carpintero llamado Felipeto, aficionado a elaborar figuras de madera.
Después de insistentemente negarlo, César Nava reconoció que firmó un acuerdo con Beatriz Paredes, comprometiéndose a no hacer alianzas electorales en el Edomex a cambio del respaldo priísta al paquete económico 2010.
Tras pasar la mañana leyendo periódicos en busca de temas que comentar en esta colaboración, me doy cuenta que ya es mediodía, no he escrito una línea y tengo más hueva que la que, al decir de Vicente
Cuando alguien se propone un objetivo y el resultado es todo lo contrario, la sabiduría popular que se compendia en los refranes dice: “Le salió el tiro por la culata” .
Más de un periodista, según he leído a través de los años, han dicho que la frase que encabeza esta colaboración, en forma suspensiva, es de Porfirio Remigio, ciclista ganador de la Vuelta México de 1
“Valdría la pena repensar nuestro juicio sobre estos personajes, aunque esto no quiere decir que lo que sigue es llamarles Carlos El Bueno y Ernesto El Malo”, concluye nuestro Director Editorial.




