Análisis genéticos reducen enfermedades hereditarias
Algunas de las enfermedades genéticas más graves parecen estar declinando, o incluso desapareciendo, porque cada vez más personas apelan a los análisis genéticos antes de decidir si tienen hijos o no.
La cantidad de bebés con fibrosis quística, Tay-Sachs y otros males menos conocidos ha mermado desde que se popularizaron los análisis.
Muchos de los males son poco conocidos y casi no hay estadísticas. Pero sus efectos _desde problemas sanguíneos hasta trastornos musculares_ pueden dejar al niño paralítico o causarle incluso la muerte.
Ahora, cada vez más mujeres se hacen análisis como parte de su control prenatal y muchas ponen fin al embarazo al encontrarse enfermedades. Un estudio en California determinó que los controles prenatales redujeron a la mitad la cantidad de bebés nacidos con la variante más grave de fibrosis quística, porque muchas madres optaron por abortar.
Son también cada vez más frecuentes los casos en los que parejas que no tienen un historial de enfermedades hereditarias en la familia se hacen los análisis antes de tener hijos para ver si son portadores de alguna mutación que pueda afectar al bebé. Aumentan a su vez los estudios de los embriones para hacer una selección y usar únicamente los que tienen genes sanos.
Los costos de estos análisis han bajado y han aumentado las compañías que los hacen.
Los estudios genéticos abren un sinfín de interrogantes pues pueden ser usados para disponer abortos y la destrucción de embriones. También provocan inquietudes crecientes en torno a la eugenesia, como se denomina las técnicas para mejorar las especies.
Pero mucha gente los está aprovechando.
Aunque el análisis genético puede suscitar dilemas morales, un grupo religioso conservador, el de los judíos ortodoxos, ha encontrado una manera aceptable desde el punto de vista ético de emplearlo para combatir enfermedades que han afectado a sus comunidades.
``Soy sobreviviente del Holocausto. Nací en medio de la Segunda Guerra Mundial. Espero que no se sospeche de mí que practico la eugenesia. Tratamos de tener hijos sanos'', dijo el rabino Josef Ekstein, de Nueva York, fundador de un grupo que analiza a las parejas y desalienta su casamiento cuando ambos portan genes problemáticos.
Algunas enfermedades, como la anemia drepanocítica, la fibrosis quística, la enfermedad de Tay-Sachs, la talasemia o la atrofia muscular espinal, se producen cuando una persona hereda dos genes malos, uno de cada padre. Los genes pueden ser transmitidos discretamente durante generaciones hasta que se unen dos portadores: sus hijos tienen un 25% de probabilidades de contraer el mal.
El síndrome de Down es el trastorno más conocido para el cual existe un análisis prenatal desde hace mucho tiempo, pero su causa es la aparición de un cromosoma de más debido a la división anormal de las células, no los genes heredados de los padres.
Las estadísticas de las enfermedades hereditarias son escasas: no suelen aparecer en las actas de nacimiento y a veces no se las diagnostica sino años después.
Los análisis genéticos no han reducido la incidencia de todas las enfermedades. La anemia drepanocítica, que causa dolor y el peligro de accidente cerebrovascular, no ha disminuido. Afecta principalmente a los negros; se dice que los portadores del gen tienen el ``rasgo falciforme'', algo que parece inocuo.
Los análisis neonatales permiten descubrir más portadores y enfermos del mal, pero esto aparentemente no afecta los planes familiares de los padres, dijo Jordan.
Eliminar las enfermedades es un objetivo loable, pero ``debemos pensarlo bien'', escribió el historiador Lerner en un artículo reciente en el New England Journal of Medicine.
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