Autobús emprendedor
StartupBus: hackers pasean por México
“En los próximos tres o cuatro años llegará el punto en que México resalte dentro del mapa tecnológico y de emprendimiento en Internet”, afirma Eoin McMillan, impulsor de la iniciativa que recorrerá varias ciudades del norte del país hasta llegar al festival interactivo South by Southwest (SXSW).
Julio Sánchez Onofre / El Economista
Mar 1, 2012 |
18:46
Interior del StartupBus. Foto: Cortesía Eoin McMillan
relacionadas
compartir

¿Qué pasa cuando 30 extraños viajan en un autobús durante tres días, a 95 kilómetros por hora, para desarrollar una idea o una empresa digital? Eoin McMillan cree que se “puede cambiar al mundo”.

De eso trata el StartupBus, que podría traducirse como el Autobús del Emprendimiento. La iniciativa nació en el 2010 en Silicon Valley con el objetivo de crear un ecosistema de desarrollo en internet. Este año el StartupBus llega por primera vez a México, bajo la conducción de McMillan y con el auspicio del TEC de Monterrey Zona Norte.

El autobús, cuyo costo de operación oscila en los 14,000 dólares, está equipado con Internet Wifi y energía eléctrica para que los 30 “buspreneurs” mexicanos —término que le designó a los emprendedores del StartupBus— desarrollen sus proyectos durante el trayecto.

El punto de partida será San Luis Potosí el próximo 6 de marzo a las 6 de la mañana. De ahí recorrerá ciudades como Saltillo, Torreón, Chihuahua, Ciudad Juárez, El Paso, hasta llegar a Austin, Texas, el 9 de marzo. El punto final del recorrido será el festival interactivo South by Southwest (SXSW).

A su llegada, los emprendedores mexicanos tendrán la oportunidad de conocer a otros “buspreneurs” de Estados Unidos, pues saldrán simultáneamente nueve StartupBuses de Nueva York, Silicon Valley, Florida, Cincinnati, Los Ángeles, Louisiana, Las Vegas, Washington y Boston. Todos con el mismo destino.

La fortaleza no está en el número de compañías que se generan dentro del autobús, sino en las conexiones que se crean, para que muchas de las personas que se conocieron durante la competencia puedan salir e iniciar compañías”, explica McMillan a El Economista.

No cualquiera puede ser un “buspreneur”. La selección, según McMillan, se basa en la demostración de talento, amplias capacidades de creación, una visión de cómo Internet puede ayudar a la sociedad, y energía, mucha energía. “Sólo así algo pasará en el autobús”, dice.

Hay ingenieros y científicos en computación que llamamos 'hackers' porque tienen la capacidad de apropiarse de los recursos disponibles y convertirlos en lo que ellos necesitan. Ésa es la mentalidad que necesitamos. También llevamos 'hipsters' que son diseñadores, y gente de negocios. Puede ser cualquiera que tenga habilidades de administración, incluso músicos o bailarines. Lo importante es que tengan la actitud correcta”, asegura.

¿POR QUÉ MÉXICO?

Eoin McMillan forma parte de un equipo de 25 personas que hacen realidad el StartupBus y decidieron que México sería el primer punto de partida fuera de Estados Unidos. Para el equipo, México empieza a emerger como un importante polo de desarrollo tecnológico.

En México se tiene un ecosistema tecnológico vibrante, está burbujeando y en los próximos tres o cuatro años llegará el punto en que México resalte dentro del mapa tecnológico y de emprendimiento en Internet. Por eso pensamos que México tiene un ambiente emprendedor competitivo”, afirmó.

Eoin McMillan se dice más preocupado por garantizar el acceso a Internet a los “buspreneurs” que por el ambiente de inseguridad en el país.

EL GANADOR SE LLEVA LA GLORIA

El StartupBus nació de una conversación entre amigos en Australia, acompañada de cerveza: “Sería divertido ir en un viaje de carretera y crear muchas compañías”, pensaron. En el 2010 iniciaron 30 “buspreneurs” en un autobús. Al año siguiente fueron 150 emprendedores en seis autobuses y este año serán 300 participantes en diez vehículos.

“El ganador se lleva la gloria. El nivel de competencia es muy alto; no necesitan dinero ni herramientas, sólo quieren ganar”, dice McMillan. Pero, agrega, muchos de los participantes han dejado sus trabajos o sus lugares de residencia para iniciar proyectos propios.

TripMedi, servicio en línea que ofrece información sobre costos y lugares a quienes practican el turismo médico, o WalkIn, aplicación para calcular el tiempo de espera de un restaurante sin tener reservación, son algunos de los proyectos que se han generado en él.

“Quienes han ganado esta competencia han recibido múltiples ofertas de inversionistas para obtener capital de riesgo”, dice McMillan.

Recuerda que el año pasado uno de los concursantes se tatuó él mismo durante el recorrido. “No tengo idea por qué, sólo sé que disfrutó la experiencia a lo grande”.

julio.sanchez@eleconomista.mx

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de