500 Mexico City: 18 startups para cambiar las reglas
El fondo de inversión presentó a los graduados del proceso de aceleración y que recibieron una inversión cada uno de 35,000 dólares. Sus proyectos empresariales luchan contra la aversión al riesgo.
Julio Sánchez Onofre / El Economista
Oct 2, 2013 |
1:14
Los graduados de 500 Mexico City, con César Salazar al centro. Foto EE: Mario Hernández

El emprendimiento tecnológico en el país tiene buenos augurios. El crecimiento de internautas en México y de la penetración de teléfonos inteligentes son escenarios que han permitido el desarrollo de proyectos de alto impacto con el potencial de transformar industrias desde el turismo, el comercio, la moda, el sector financiero o incluso el agrícola.

“Son compañías de alto impacto o alto crecimiento que cambian la forma en que los consumidores compran y modifican las reglas del juego. Son fundadas por personas normales que decidieron salir a buscar, identificaron un problema y no soportaron el hecho de no resolverlo”, dijo César Salazar, socio de 500 Mexico City, filial del fondo de inversión y aceleradora 500 Startups.

Lograr que el talento mexicano se atreva a tomar riesgos y supere el miedo al fracaso es uno de los desafíos que tiene el ecosistema emprendedor mexicano, consideró Héctor Cárdenas, fundador y director de Conekta, una plataforma para negocios y programadores donde pueden procesar pagos en línea y métodos offline como en tiendas de conveniencia y bancos.

Este martes, 500 Mexico City presentó a los 18 emprendedores que concluyeron su proceso de aceleración y que recibieron una inversión cada uno de 35,000 dólares en dinero en efectivo y recursos materiales. Entre ellos está Conekta.

“Yo veo que como emprendedores nos falta cambiar la cultura. Nos da miedo hacer algo y equivocarnos. Mis amigos van a estar encima de mí. Mis papás me dicen que haga dinero y abra un restaurante, porque eso sí me da dinero. No pensamos a largo plazo. No tomamos riesgos que nos puedan llevar a una monetización más grande. Ahí está el mayor reto”, opinó Cárdenas en entrevista.

La aversión al riesgo también es un obstáculo al encontrar personal que se anime a formar parte del equipo, principalmente para el desarrollo y expansión de los emprendimientos.

“Al inicio los programadores son caros y es difícil encontrar a alguien que se meta contigo. Hay pocos y siempre tienen trabajo. Sí sufrimos en eso”, reconoció Carlos Langner, cofundador y director de MexicoDestinos, una agencia de viajes online que ofrece paquetes personalizados de acuerdo a los gustos y tipo de viaje de los usuarios. La plataforma une la inteligencia artificial con las prácticas de atención personalizada de una agencia de viajes tradicional.

Hace varios meses, los emprendedores señalaban que la falta de inversionistas que apostaran a los desarrollos tecnológicos era uno de los principales desafíos. Ahora reconocen que la oferta de capital ha mejorado, aunque todavía perciben ciertas restricciones en el acceso a financiamientos.

“Una vez dentro, te das cuenta que hay mucho dinero pero una moderada cantidad de personas interesadas en invertir en empresas de tecnología. Aunque con esa moderada cantidad, las empresas exitosas pueden llenar su ronda. Sí hay capital para las buenas empresas”, consideró Manuel Trevilla, fundador de RegresaPronto.

RegresaPronto es una plataforma que ayuda a las empresas a medir y mejorar la satisfacción de sus clientes al momento de comprar. Los usuarios opinan en segundos a través de tablets y las empresas reciben notificaciones y métricas de manera inmediata.

Ralf Aigner, fundador de Wishbird, observa que si bien México es receptivo a los nuevos negocios, aún es complicado encontrar inversionistas que se arriesguen junto con los emprendedores.

“Sí los puedes encontrar (a los inversionistas) pero se tardan mucho más que alguien te diga que sí y te escriba un cheque. Por eso decidimos financiarnos nosotros y así crecer orgánicamente. 500 Startups fue la única manera que encontramos para apoyar con dinero y experiencia para abrir muchas puertas”, explicó el fundador de la plataforma en línea que permite reservar, comprar y regalar experiencias con alta demanda como días de spa, cenas románticas, vuelos en globo o conducir un Ferrari.

Y es que, a diferencia de Estados Unidos, los inversionistas de México quieren que la empresa ya tenga ventas reales, no tanto con el potencial de negocio.

“En Estados Unidos están abiertos a ideas nuevas y más arriesgadas. Eso aunque no tengas número de ventas en ese momento. Cuando digas que tuvimos tantas ventas ya, a lo mejor te pueden apostar aquí, pero pienso que quizá en Estados Unidos hay una mayor cultura de la inversión”, dijo Iván Lozano, fundador de Iron Drone, que desarrolla software y tecnología para vehículos no tripulados.

Lo cierto es que la segunda generación de startups 500 Mexico City, que acaba de concluir su proceso de aceleración, es una muestra de la ruptura tecnológica en la industria.

MyCoffeeBox, por ejemplo, introdujo el comercio electrónico para la venta de café a productores chiapanecos mediante un modelo de suscripción. Favoritoys fusionó la impresión 3D con el trabajo artesanal al fabricar juguetes personalizados a partir de fotografías de los clientes y obtuvo la licencia para crear, en exclusiva, la primera colección con la imagen de la pintora mexicana Frida Kahlo.

Cloudadmin, para gestionar inventarios de manera sencilla y eficiente; Weele, para aprender diferentes idiomas desde casa, o Skipo, una aplicación móvil que ahorra el tiempo de espera de las llamadas telefónicas que realizan los clientes a una empresa, son otros ejemplos de cómo las tecnologías buscan mejorar la experiencia de los usuarios y hacer los procesos más eficientes.

Cine+, Club Guaf, Central Mayoreo y Shopeando son plataformas que buscan ser líderes en comercio electrónico para nichos de consumidores como el del cine, productos para mascotas y compras al mayoreo y menudeo.

La formación de comunidades online y plataformas digitales para la moda, el modelaje y el deporte como Yo Amo los Zapatos, LandModa y Desde el Ring forman parte de esta generación de emprendimientos tecnológicos que quieren cambiar las reglas del juego.

“Lo más fascinante es que las historias no terminan aquí sino lo que podría pasar en los próximos 20 o 30 años. El caso de éxito difícilmente lo podemos buscar en los próximos 5, 12 o 18 meses, sino en 5, 10 o 20 años. Para nosotros es fascinante ver a los ojos a un emprendedor, de dónde viene y a dónde va y pensar qué podría ocurrir si sigue en ese curso”, dijo César Salazar, de 500 Mexico City.

julio.sanchez@eleconomista.mx

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