Share economy: porque todos nos necesitamos de todos
La economía compartida elimina la figura del intermediario tradicional. Credilike.me y Aventon.es son dos compañías que navegan con éxito bajo esta bandera.
Raquel Rivas Rodríguez / El Economista
Feb 18, 2014 |
8:23
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El cantante estadounidense Andrew Bird lanzó a sus fans latinoamericanos la propuesta de realizar un concierto en seis ciudades que lograsen recaudar los fondos suficientes para la producción del evento a través de un sistema de micromecenazgo llamado crowdfunding. Los fans debían adquirir un mínimo de 250 reservas para que el concierto tuviese lugar.

El fenómeno que está sucediendo más que solidaridad observa rasgos de patrocinio, dado que se le está dando una oportunidad a la gente que no la tiene, dijo Zirahuén Villamar, profesor de economía de la Universidad Autónoma de México. “La mala economía e internet permiten que las capacidades imaginativas de una persona sean premiadas porque esa persona logre convencer a otros y ya no se necesiten intermediarios”.

Adolfo Moreno es otro caso: este periodista español publicó en el 2012 su primera novela, La mirada, gracias al crowdfunding, que le permitió editar e imprimir la obra de manera independiente. “Estas ventajas se tradujeron en una recaudación de 2,700 euros (48,878 pesos). Pude hacer una tirada de 500 ejemplares. Mi compromiso implícito con los mecenas era que el dinero que aportaban fuera destinado a abonar su libro y a pagar la impresión de otros dos”, dijo.

El crowdfunding se encuentra dentro de un modelo económico denominado share economy. Una tendencia económica que se robusteció tras la crisis financiera mundial del 2008 y que establece los principios de creación de un nuevo respaldo social que ampara a los individuos dentro de un sistema que aboga por lo colectivo. “Una tendencia que funciona muy bien porque uno tiene manera de pedir ayuda y alguien tiene forma de dar ayuda”, dijo Zirahuén.

CrediLike.me, una opción de financiamiento para jóvenes de entre 18 y 35 años a través de Facebook, aboga por este concepto. La compañía con sede en Culiacán, Sinaloa, ofrece créditos de entre 2,000 y hasta 5,000 pesos a través de la confianza y reconocimiento que muestren tus contactos de ti. Para solicitar un crédito inicial es necesario contar con el respaldo de 12 contactos en la red social.

“Reforzamos la percepción que tiene una persona en sí misma y de si es cumplida o no. En el futuro va a ser necesario que alguien te valide que eres de confianza porque las transacciones van a ser mucho entre personas”, dijo Armando Kuroda, CEO y cofundador de Credilike.me.

Existe en economía una idea de crédito llamado quirografario que consiste en otorgar crédito basado en el prestigio de la persona que lo solicita. El profesor Villamar afirmó que este tipo de negocios basados en la confianza de los usuarios y que están proliferando en las redes sociales se basa en la reputación. “En realidad no te conocen pero están teniendo confianza. A partir del prestigio que tienen todas las personas que te están respaldando te dan crédito a ti”, dijo Villamar.

Share economy

Share economy también abarca el concepto de cooperar ya que la sociedad se está dando cuenta de las necesidades que se requieren al vivir en una ciudades que crecen en términos poblacionales de forma desmesurada y las mejorías que ofrece tener una vida asociativa.

Aventon.es, una empresa dedicada a ofrecer servicios factibles para compartir el auto en México abarca esta idea. La empresa busca un impacto social y ecológico a través de un pensamiento más eficiente que el de comprar un coche y usarlo en contadas ocasiones debido las desventajas que implica tener un auto en una gran urbe.

“La share economy es una tendencia que crece entre las empresas con las que trabajamos. Los individuos también se dan cuenta de que el ritmo al que estamos creciendo no es sostenible. Los recursos tienen que ser utilizados con mayor eficiencia”, dijo Cristina Palacios Goddard, socia fundadora de Aventon.es.

Los hubs, espacios de trabajo colectivo, están proliferando en México. Un ejemplo es Impact Hub Oaxaca que se define como un lugar para el bienestar, la sustentabilidad y el intercambio entre comunidades tradicionales y emergentes. Pertenece a una red de más de 7,000 emprendedores que están repartidos en 40 ciudades del mundo.

Otros negocios dentro de este modelo se encuentran dentro del sector turístico. Particulares de todo el mundo rentan habitaciones en sus propios hogares, coches, barcos, bicicletas y un largo etcétera, favoreciendo a los viajeros porque sus gastos vacacionales se ven reducidos mientras que los propietarios además de que le dan un uso extra a sus posesiones, reciben a cambio una cantidad económica.

El éxito de la share economy se basa en que todos nos necesitamos de todos: la respuesta de los fans de Andrew Bird fue positiva y el artista visitó Brasil, Argentina, Perú y México. Aventon.es tuvo el año pasado un crecimiento de 200% y el escritor Adolfo Moreno va por la segunda edición de La mirada. Credilike.me ha colocado ya más de 1,000 créditos en Facebook.

raquelrivasrodriguez@eleconomista.mx

mac

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