La Inteligencia Artificial y el repensar del mercado laboral
La automatización inteligente y predictiva de nuestras vidas se ha convertido en una tendencia creciente y se avecina una masificación a través de los asistentes virtuales como Alexa de Amazon, Cortana de Microsoft, Siri de Apple y el mismo Google.
Julio Sánchez Onofre
Ene 12, 2017 |
17:46

Nadie puede negar que los robots dotados de inteligencia artificial han salido de los laboratorios para comenzar a convivir entre nosotros.

Ejemplos sobran: Watson, de IBM, ya es capaz de diagnosticar enfermedades como el cáncer; los "bots" del Messenger de Facebook que ya interactúan con los usuarios como si se trataran de personas reales; o los robots digitales que especulan en el mercado cambiario, según reportó el Huffington Post.

La automatización inteligente y predictiva de nuestras vidas se ha convertido en una tendencia creciente y se avecina una masificación a través de los asistentes virtuales como Alexa de Amazon, Cortana de Microsoft, Siri de Apple y el mismo Google, tal como se vio en Las Vegas durante el CES 2017. Esto ha dado fuerza a un debate alrededor del mercado laboral: ¿los robots y la inteligencia artificial quitarán los trabajos a los seres humanos?

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“El mundo no será mejor sólo por la Inteligencia Artificial (IA). Los trabajos desaparecen por buenas razones: quién quiere tener un mal diagnóstico sobre un cáncer potencial simplemente por mantener algunos empleos; si Watson me ofrece un mejor diagnóstico, eso es lo que quiero; pero hay implicaciones. Una asunción básica es que esto liberará a la gente para hacer algo mejor pero eso no es real para la población global”, dijo Vivienne Ming, neurocientífica y cofundadora de Socos, una plataforma que combina la neurociencia y el aprendizaje automatizado para desarrollar técnicas de enseñanza.

La premisa de la IA es que trabajos relacionados con agricultura o manufactura podrán ser automatizados; pero eso comienza a ser sólo un mito. Los empleos del sector financiero son los primeros que empiezan a ser sustituidos, principalmente del sector asegurador o los analistas y estrategas de inversión.

Durante un panel de discusión celebrado en el CES, Ming citó datos de la firma de investigación McKinsey, quien calcula que el 40% del trabajo de los CEO podría ser automatizado.

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“Ninguna jerarquía quiere verse desplazado, pero sucederá a todos los niveles. Entonces nos preguntaremos: ‘Si fui al colegio, necesito un trabajo, tengo una hipoteca ¿Qué se supone que debo hacer?’ Y esto se convertirá en un problema profundo”, afirmó.

No todo es pesimismo. Paul Daugherty, director de Tecnología e Innovación de Accenture, dice que la IA y la automatización tiene un potencial benéfico para la humanidad pues confía en que los vehículos autónomos ayuden a salvar miles de vidas, o los envíos de paquetería a través de drones puedan representar ahorros sustanciales.

Aún así reconoce que los cambios tecnológicos impactan a varias generaciones y suceden tan rápido que resulta difícil establecer mecanismos para adaptarse a la era de la automatización y la IA.

“Creo que necesitamos nuevos mecanismos para que la fuerza trabajadora se pueda adaptar. El problema es que está sucediendo tan rápido y quizás no tengan las suficientes habilidades para el siguiente trabajo. Necesitamos nuevas políticas públicas con educación y entrenamiento, con mecanismos para lidiar con estos desplazamientos”, consideró Daugherty.

Pero los gobiernos parecen no entender lo que implica este cambio, insistió David Kirkpatrick, fundador de Techonomy y autor del libro El Efecto Facebook: La verdadera historia de la empresa que está conectando al mundo.

“Es necesario preparar a la próxima generación, abogar por el desarrollo del uso ético a través de la IA, impulsar una regulación alrededor de la IA y el trabajo de la inteligencia humana en conjunto con la inteligencia de las máquinas. No veo un entendimiento de los gobiernos ni de la gente”, opinó.

La hipótesis de que los robots quitarán el trabajo a los humanos ha estado latente desde hace varios años, pero los nuevos análisis de firmas como Forrester Research, o incluso la misma Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han levantado las alertas en un periodo donde las economías luchan por crecer el mercado laboral.

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Para Estados Unidos, los cálculos de Forrester apuntan a una pérdida de 7% del total de los empleos en el 2025, debido a la integración de robots dotados de inteligencia artificial. Esto, debido a que 16% de los trabajos de aquel país serán reemplazados por la tecnología; mientras que se crearán 8.9 millones de nuevos trabajos, equivalente a 9%, relacionados con la inteligencia artificial, incluyendo el monitoreo de los robots, científicos de datos, especialistas en automatización y curadores de contenido.

En un estudio publicado en el 2016, la OCDE advierte que el 9% de los trabajos están en un alto riesgo de ser sustituidos por máquinas mientras que las actividades de otro 25% de los empleos podrían verse modificadas debido a la automatización.

Jeroen Tas, director del área de Informática y Conectividad para el Cuidado de la Salud de Philips, confía en que la IA complementará mas no sustituirá por completo al ser humano.

“Al final, si vemos a las aplicaciones de la IA en el cuidado para la salud, veremos que los seres humanos serán quienes tomen las decisiones, mismas que estarán apoyadas y estructuradas por la IA. Si vemos a la IA como aumentación, si entendemos que lo que nos hace distintos a la IA es la empatía y las relaciones interpersonales, creo que esto abrirá un mundo de oportunidades”, dijo.

Lo cierto es que esta es una discusión que apenas comienza a propagarse en distintos sectores, fuera de los laboratorios y futuristas. La interrogante es si se llegará a consensos antes de que la inteligencia artificial haya permeado en todos los aspectos de las vidas de las personas, y los desplazados por la tecnología queden inmersos en un limbo por su incapacidad de adaptación.

julio.sanchez@eleconomista.mx

abr

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