3 tendencias que podrían destruir la web, según Tim Berners-Lee
La propuesta del científico británico acabó convirtiéndose en la base de la estructura bajo la que se asienta la World Wide Web, la red de dispositivos más grande del mundo.
Rodrigo Riquelme
Mar 14, 2017 |
13:21
Foto: Reuters

El 12 de marzo de 1989, el científico computacional británico Tim Berners-Lee le envió a sus colegas de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), en Francia, un documento en el que describía su propuesta para crear un sistema de administración de la información que permitiera acceder a los datos de este centro de investigación desde cualquier computadora. Berners Lee “recomendó la creación de un sistema de hipertexto en red para gestionar todo ese conocimiento”, según consta en la revista Time.

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La propuesta del científico británico acabó convirtiéndose en la base de la estructura bajo la que se asienta la World Wide Web, la red de dispositivos computacionales más grande del mundo. La descentralización de la red y la compatibilidad de conexión entre los distintos dispositivos que la componen fueron las contribuciones más importantes de Lee a la construcción de lo que hoy conocemos más comúnmente como WWW.

A más de un cuarto de siglo de que los científicos del CERN recibieran la propuesta de Berners-Lee, el también fundador del World Wide Web Consortium publicó una carta en la que enlista las tres tendencias que, desde su punto de vista, amenazan con destruir la red. “Estos son problemas complejos, y las soluciones no serán simples (...) Debemos trabajar junto con las compañías tecnológicas para lograr un equilibrio que vuelva a establecer un control justo de los datos en manos de la gente”, refiere Berners-Lee.

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1. Hemos perdido el control de nuestros datos personales

¿Cuántos de los sitios y plataformas web a las que entras son gratuitas? ¿Y cuántas de estas aplicaciones te pidieron que ingresaras datos personales, como tu nombre, tu edad o tu ubicación para que pudieras acceder a su servicios? De acuerdo con el creador de la World Wide Web, “el modelo de negocio actual de muchos sitios web ofrece contenido gratuito a cambio de datos personales”. Con la explosión de las redes sociales, los usuarios de Internet comenzaron a subir grandes cantidades de información personal a la red, al aceptar confusos y extensos avisos de términos y condiciones, muchas veces sin leerlos. Esto ha ocasionado que muchos de nuestros datos personales se alojen en sitios de la web en los que es fácilmente perderles la pista, con lo que, según Berners-Lee, perdemos los beneficios que podríamos obtener si nuestros datos estuvieran en nuestro poder y pudiéramos elegir con quién y cuándo compartirlos.

Otro de los riesgos de esta tendencia que identifica el padre de la web es el uso que las empresas y los gobiernos pueden darle a la información personal que hemos subido a la red. En los regímenes más represivos es común saber de personas —periodistas, bloggers, activistas— a los que esta profusión de la información personal en Internet les afecta sobremanera. Pero incluso en los países más democráticos, los ciudadanos están en constante riesgo de ser vigilados por su gobierno o por las empresas.

2. La desinformación se disemina muy fácilmente en Internet

De acuerdo con la agencia de marketing digital Brandwatch, más de 50,000 historias falsas fueron identificadas entre octubre del 2016 y enero del 2017 en Estados Unidos. Aunque, como afirma Robert C. Parkinson de The Washington Post, las historias falsas en Estados Unidos (y seguramente en todo el mundo) tienen una larga historia, que incluso se remonta a la fundación de aquella nación, lo cierto es que la web disemina con mucha más rapidez y alcance cualquier tipo de información que se suba a ella. Además, la publicidad dirigida en las páginas de Internet hace que se cree contenido fácilmente viralizable pero poco confiable. Además, de acuerdo con Tim Berners-Lee, “a través del uso de la ciencia de datos y de ejércitos de bots, quienes tengan malas intenciones pueden alterar el sistema para difundir información errónea con el fin de obtener ganancias financieras o políticas”.

3. La propaganda política en Internet requiere transparencia y entendimiento

El periódico inglés The Guardian publicó una nota en la que sugiere que entre 40,000 y 50,000 versiones de propaganda política diferentes fueron publicadas en Facebook para medir el impacto y la efectividad que éstas tuvieran entre los votantes estadounidenses durante las elecciones del 2016. “La publicidad política en línea se ha convertido en una industria sofisticada”, explica Berners-Lee. Las campañas político-electorales son ahora capaces de diseñar anuncios dirigidos a un usuario en particular. También, según el creador del protocolo de información más popular del mundo, muchos anuncios políticos en la web están siendo utilizados para dirigir a los usuarios a sitios con poca credibilidad o para mantenerlos alejados de las encuestas y los estudios confiables. “La publicidad dirigida permite que una campaña política diga cosas completamente diferentes, incluso conflictivas y contradictorias, a diferentes grupos. ¿Es eso democrático?”, cuestiona Lee.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

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