Hoy y mañana posiblemente seguirá lloviendo. Con las lluvias de hace unos días y que causó estragos en algunas partes de la ciudad, vimos un esbozo de la dimensión del problema que los capitalinos y sus vecinos tenemos encima.

Como mero ejemplo, una amiga que vive en Chalco nos contaba a un grupo de amigos, que aunque su casa no resultó afectada por la inundación que causó el Canal de la Compañía, sí tuvo que alterar su horario de salida para llegar al trabajo.

En condiciones normales, sale de su casa a las 6:00 horas para llegar a Tultitlán. Tras la inundación tuvo que cambiar su horario a las 4:00 y aún, afirmó, ya encontraba tráfico. Como no tiene carro, dependía de que algún taxista o microbucero la sacara de la zona de conflicto. En repetidas ocasiones tuvo que pagar hasta 50 pesos para llegar al metro.

Y el regreso no era mejor.

Muchos que pretendía viajar a Puebla también lo pensaron mejor. De acuerdo con la Cámara Nacional de Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat), durante los 10 días que duró cerrada la autopista México-Puebla, el pasaje cayó 50% a ese estado, hacia Morelos y otras entidades del sureste.

Los gasolineras también se las vieron negras, ya que según afirmaron a la prensa Pemex les dejó de surtir el combustible a todas las estaciones que se ubican en la región de los volcanes.

Esto por supuesto afectó también el transporte de mercancías y, según representantes de la Central de Abastos de la ciudad de México, la región estuvo a nada de sufrir el desabasto de alimentos.

Además de que el costo de los transportistas, muchos de ellos provenientes de Puebla y Veracruz, sufrió incrementos, porque al buscar vías alternas gastaron más tiempo –hasta seis horas- y dinero en combustible y el pago de casetas.

Por cierto, cada día la Central de Abasto, por cierto el centro comercial más importante del país después de la BMV, recibe 52,000 vehículos de carga y pasaje.

Según Canacar, las pérdidas de los transportistas sumaron en esos 10 días de inundación unos cinco millones de pesos por el cierre de la autopista México-Puebla, donde a diario circulan más de 10,000 camiones de carga.

En cuanto a Capufe, estimó pérdidas por 15 millones de pesos por el cobro de pasaje debido al cierre de la caseta en Chalco.

Y a nivel nacional, las lluvias tampoco perdonaron.

En Baja California, la Canacar reportó el desplome del puente vehicular de la carretera Transpeninsular que conecta a esa entidad con Baja California Sur, lo que afectó el transporte de productos perecederos, que realizan a diario más de 300 camiones.

El domingo fue reabierta la autopista México-Puebla, y las lluvias continúan…

SOLO DECÍA

Angélica aunque tu blog no presenta nada novedoso y parece un resumen de todo la información que se genera de la industria automotriz durante la semana, gracias por hacer más cortas y amenas tus historias, pues tus anteriores blogs eran muy amplios y la verdad ni los terminaba de leer, y ya vi que tú tampoco le das una revisada final a lo que escribes pues tiene varios errores y palabras repetidas. Ayyy esos periodistas de El Economista, con razón el periódico va en picada.

P.D. Por cierto, en este blog no pusiste el dato curioso con el que cierras tus historias. jejejeje

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