Cambios en pagos domicialiados, para dar transparencia
Con el escandalazo que desató el anuncio de Barack Obama de limitar las operaciones de la banca en Estados Unidos y su consecuente golpe a los mercados bursátiles en Wall Street y en México, casi pasó por alto las circulares número 2 y 3 que emitió el Banco de México en materia de pagos domiciliados.
El Banco Central, al frente de Agustín Carstens Carstens, dio a conocer que cualquier persona que tenga un crédito bancario en tarjeta, personal, automotriz o hipotecario, y desee que se realice el cobro del mismo a una cuenta de débito en la misma institución deberá otorgar forzosamente su autorización en un documento diferente del contrato.
¿Pero cuál es la diferencia con la actual forma de operar?, pues que hoy por hoy el cliente acepta que se realicen dichos cobros en “afirmativa ficta”, es decir, que le aplican el cobro en su cuenta de débito sin contar con su autorización. Claro, que el banco siempre dice lo contrario y alega que está en su derecho. Pero lo cierto es que cuando menos lo pensamos nos “falta” dinero en nuestra cuenta.
Pero ahora los bancos deberán entregar a sus clientes solicitudes de contratación, cancelación y objeciones de cargos a través de un documento denominado “domiciliación de crédito”, el cual podrá usted obtener en sus sucursales directamente y en los portales de las instituciones.
Un buen punto para el Banco de México, digo yo.






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