La necesidad de diversificar la actividad productiva en México y en particular en algunos estados de la República, se ha incluido en la agenda oficial desde que inició el año.

La necesidad de diversificar la actividad productiva en México y en particular en algunos estados de la República, se ha incluido en la agenda oficial desde que inició el año.

Apenas hace dos semanas, en Madrid, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, habló de que México debe diversificar su mercado, ya que la gran dependencia que tenemos de Estados Unidos es justo lo que hizo que la crisis nos pegara más de la cuenta, pues irremediablemente fuimos arrastrados por la recesión de la economía norteamericana, y este torrente arrasó con empleos, sectores industriales y mucho más y significó una caída de casi 7% en el Producto Interno Bruto de México.

Pero esta falta de diversificación es un problema que permea hacia los estados y municipios del país.

Y para muestra dos botones:

Primero me referiré al estado de Chihuahua, y en particular en Ciudad Juárez, que recibió todos los reflectores y el interés de la autoridad luego de la matanza de 14 jóvenes hace dos semanas. Y claro, las autoridades se dieron cuenta de que en los últimos años sólo se ha desarrollado la industria manufacturera, en particular a la maquiladora, dejando de lado cualquier otra actividad. Y ahora sí, Juárez es materia de análisis y se ha descubierto la punta del hilo negro: Hace falta diversificar.

De Juárez se puede escribir un tratado, pero prefiero poner en la mesa otro estado, el más pobre del país, con apenas una aportación de 0.5% al PIB nacional: Tlaxcala, que mantiene centrada buena parte de su economía en el sector textil y del campo, esto depende mucho del municipio.

Sin entrar en más estadísticas y a ojo de buen cubero, mi propuesta de diversificación es el turismo. Es un aspecto que podría darle nuevos bríos a la economía de esa entidad.

A diferencia de Hidalgo, estado con el que colinda, Tlaxcala ha desperdiciado por mucho la explotación de la actividad turística. Por ejemplo, ambas entidades cuentan con un importante número de Haciendas, algunas edificadas en el Siglo XVII, las cuales fueron expropiadas a los caciques durante la Revolución. Se trata de construcciones magníficas que forman parte de nuestro patrimonio y que ameritan ser visitadas y formar parte del atractivo turístico de la entidad, sin embargo hace falta una auténtica promoción.

Seguramente en este año electoral diversificar la actividad económica entrará al final de la agenda de los gobernadores y presidentes municipales, pero ojalá al menos se vuelva una bandera de campaña… y que no quede en promesas o discursos.

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