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Opinión

Lectura 4:00 min

¿Es adicto a los videojuegos?

¿Conoce a alguien así? Su única plática es un jueguito , de cómo ha ganado y cómo hará para ganar más, gasta todos sus recursos (económicos y de tiempo) buscando trucos e interpreta las derrotas de juego como fracasos auténticos

Nada tiene que ver con la edad. Aunque hay expertos que aseguran que el rango de adictos potenciales está por arriba de los 30 años. ¿Se identifica?

Tampoco se necesita tener una consola de videojuegos: la adicción al juego está en una computadora, a la hora de la comida o en las juntas de trabajo, o incluso en los celulares, mientras hace fila en el banco o espera a alguien en un café.

Uno de estos adictos puede ser su vecino de escritorio en el trabajo, su mejor amigo, su pareja o hasta sus hijos.

Son personas que no pueden dejar de jugar, tienen dificultades para hacer otro tipo de actividades si antes no juegan un poquito : su mente y manos están pensando todo el tiempo en el siguiente movimiento que harán y suelen llegar tarde a todas partes por quedarse jugando

¿Ahora sí ya reconoce a alguno?

Según explica el Computer Addiction Services (CAS) del McLean Hospital (Servicios de Adicción a las Computadoras) los videojuegos –o jueguitos de computadora y celular-- sí proporcionan una sensación muy similar a la adrenalina obtenida por el peligro, la aventura o hasta el sexo. ¡Por eso son adictivos!

Y es que según ha detectado, jugar más de 20 horas semanales provoca que el cerebro produzca dopamina, la sustancia que da sensación de placer y evasión, misma que en altos grados es detectada en adictos al alcohol o a las drogas.

Así que en el rango se incluyen incluso a aquellos que se quedan hasta dos horas más en el trabajo por jugar Solitario o Tetris.

Habrá quien no esté de acuerdo con ello. Jugar, después de todo, es un simple pasatiempo para muchos, y quedarse una semana entera por las madrugadas usando la consola de sus hijos es sólo una fiebre pasajera.

¿Por qué sucede?

Resolver el por qué ha sido muy controversial. Hay quienes aseguran que los videojuegos y jueguitos son el mal de los jóvenes y niños, motivo de la falta de comunicación entre amigos y familias.

Incluso, se atañe su éxito a la falta de valores en la sociedad y la soledad de las grandes ciudades.

Pero también hay posturas optimistas. El departamento de pedagogía aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) indica que jugar no tiene nada de peligroso si se hace con medida, pues nos da un reto continuo y como no demanda grandes conocimientos previos ni una especial capacidad intelectual, es fácil engancharse y sentirse emocionado si se gana .

¿Vale la pena engancharse? El CAS comprobó que jugar ayuda a liberar tensiones, refuerza lazos de pertenencia y eleva la autoestima.

A ello, habría que agregar que como estos juegos plantean situaciones que no se presentan en la vida real, permiten fantasear un poco, como sucede con la literatura.

¿Todos somos adictos?

Ser o no adicto quizás sea cuestión de enfoque. En promedio, una persona pasa 15 minutos semanales en su computadora jugando y 20 minutos semanales en su celular, buscando un jueguito mientras hace algo más.

Los casos extremos están en Corea del Sur, quizás la nación más adicta , en donde 17 millones confiesan padecer los síntomas. Ahí está el récord de un joven de 28 años que jugó 50 horas continúas y el de un adulto de 45 años, también coreano, que tras 86 horas de juego sufrió un paro cardiaco.

Yo sólo me conformo con mi dosis diaria de juegos de computadora, después de todo, qué tanto es tantito.

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