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Arte e Ideas

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Cañada de la Virgen, casa del crepúsculo

Tras años de investigación y una inversión de $43 millones, abre el parque arqueológico más nuevo de todos los que atiende el INAH.

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A unos kilómetros de San Miguel de Allende, Guanajuato, subiendo un camino recientemente pavimentado y detrás de una loma, hay un secreto.

El sol poniente marca el camino para llegar a la zona arqueológica de Cañada de la Virgen, durante décadas uno de los secretos mejor guardados del Bajío.

Se encuentra dentro de una propiedad privada que hace menos de 10 años fue donada al pueblo de México para su exploración. Es muy curioso: es una isla en medio de la naturaleza. Alrededor no hay más señal de presencia humana (nada: ni cultivos, ni cabañas, ni campamentos) que las propias pirámides.

Desde el 15 de febrero Cañada de la Virgen se abre por primera vez a todo el público. Tras años de investigación y una inversión de $43 millones, abre el parque arqueológico más nuevo de todos los que atiende el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El más nuevo de los que se abren al público aclara la arqueóloga Gabriela Zepeda, directora de Cañada de la Virgen, quien ha estado al frente de la restauración en investigación del sitio desde hace 5 años. En Cañada llevamos trabajando más de una década, así como en toda la zona de los alrededores .

La de Cañada de la Virgen es la historia de una joya escondida, de una cultura misteriosa y también del sueño aventurero de una viajera contemporánea, la alemana Regina Thomas von Bohlen.

Exploradores de una joya escondida

Esta zona es especial porque ha sido poco explorada. Si uno piensa en el patrimonio histórico de Guanajuato, lo que viene a la mente son catedrales, no pirámides.

Sin embargo, todo el bajío mexicano está lleno de asentamientos precortesianos. Tan solo en estado de Guanajuato hay cuatro yacimientos arqueológicos de importancia: Peralta, cerca de la población de Abasolo; El Cóporo, en San José del Torreón; la zona de Barajas, en Pénjamo y la propia Cañada de la Virgen.

Todos pertenecen a las culturas del norte de Mesoamérica, los toltecas, los otomíes y los más duros: los chichimecas. Una zona brava que en aquellos tiempos de los que tenemos poca memoria florecía entre guerras con los pueblos errantes del norte y las sequías endémicas de esta geografía.

Lo más probable es que Cañada de la Virgen haya sido abandonada porque simplemente se acabaron los recursos nos explica la arqueóloga Zepeda. Este era un lugar de adoración espiritual, un observatorio astronómico. Aquí vivían sacerdotes y guerreros, no agricultores .

A diferencia de la mayor parte de los observatorio astronómicos Mesoamericanos, Cañada de la Virgen está construido hacia el poniente, hacia el ocaso.

Marca el año agrario, pero el del norte, que empieza el 4 de marzo, no el 2 de febrero como en el sur continúa Zepeda, ese día el sol y la luna se juntan encima de la Casa de los 13 Cielos .

Así que el momento ideal para visitar Cañada de la Virgen es en esa fecha, cuando hay ceremonias y ritos del inicio de la siembra. La hora ideal es al atardecer, cuando el sol baña las tres edificaciones principales: la Casa de los 13 Cielos, la Casa del Viento y la Casa de la Noche Más Larga.

El viento, 13 cielos y la noche más larga

La Casa de los 13 Cielos es el edificio principal de Cañada de la Virgen. Dentro se encontraron 13 entierros ceremoniales, de ahí su nombre.

La zona de Cañada de la Virgen data del año 540 d.C. Sin embargo, el entierro más antiguo de los encontrados data del año 700 a. C., casi mil años antes que la fundación de la ciudad.

El Jerarca, como lo llaman los arqueólogos, seguramente fue llevado de un lugar a otro por su gente hasta que lo depositaron dentro de la Casa de los 13 Cielos, en la cámara principal, una pieza única: dentro todavía conserva una pintura mural cuyo color rojo encendido le da un aire majestuoso y violento.

El rojo domina aquí porque es el color del atardecer. Hace 60 años al parecer todavía se celebraban aquí ritos que celebraban el caer de la tarde. Cuenta la leyenda local que un grupo de cristianos fanáticos, queriendo acabar con las herejías, dinamitaron el basamento superior de la pirámide (fue restaurada).

Junto con el crepúsculo, los otomíes que habitaron Cañada de la Virgen adoraron a Ehecatl, el dios del viento. A él le construyeron una pirámide de basamentos circulares, orientada hacia el sur, la dirección del viento en esta área.

Detrás de la Casa de los 13 Cielos hay otra pequeña edificación: la Casa de la Noche Más Larga, construida para marcar el fin del recorrido del sol y la llegada del solsticio, la noche más larga del año. Justo el día que comienza el invierno, el sol se detiene encima del edificio, como para avisar que no irá más lejos.

Una alemana espiritual

Regina Thomas von Bohlen es una mujer enérgica. Nació en Alemania pero vivió por muchos años en Argentina. Allá era una ganadera exitosa. Pero se dio cuentan que su vida necesitaba un cambio que alimentara su espíritu.

Cuenta la anécdota que Thomas von Bohlen tomó un mapamundi y cerrando los ojos dejó caer su dedo. Al abrir los ojos vio que su destino estaba en México, en un lugar llamado Guanajuato.

Llegó a San Miguel de Allende, tierra que siempre ha atraído a extranjeros por su pintoresco panorama colonial. A ella no le cautivó especialmente hasta que escuchó que se vendía un enorme terreno en el que había pirámides . En 1999 lo compró: en efecto, dentro se encontraban escondidas las tres edificaciones de Cañada de la Virgen.

Aunque su relación con el INAH ha tenido sus conflictos (al principio no quería donar la zona por miedo a que la convirtieran en un espectáculo de luces y ruido), Regina Thomas lució feliz el día de la inauguración.

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