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Arte e Ideas

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Me encanta perder la compostura: Ludwika Paleta

La actriz protagoniza la obra teatral de Yasmina Reza, Un dios salvaje, en la que comparte el escenario con Mónica Dionne, Rodrigo Murray y Flavio Medina.

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La idea de perder la compostura me fascina. Me gusta ver cuando las personas sacan lo que son y no lo que se supone es más correcto . Estas palabras las dice la actriz Ludwika Paleta en el camerino del teatro Fernando Soler, minutos antes de que comience una función de la obra teatral de Yasmina Reza, Un dios salvaje.

Ludwika entrelaza los dedos de sus manos que descansan sobre sus pants, mientras su pierna izquierda cruzada sobre la derecha sigue el vaivén de su pie calzado con unos tenis deportivos. Un poco ansiosa, porque faltan 20 minutos para el inicio de la función, le dice a la estilista: perdón se me olvidó decirte que ya no me pongan esa cosa (un gel): me deja el cabello horrible .

Retira con una mano el cabello que le cae sobre los ojos, sonríe y recupera el hilo de la plática: Creo que todos guardamos la compostura en cierta medida y a algunos les da más miedo que a otros perderla. A mí me da igual si la pierdo o no la pierdo. No sé si porque soy actriz o porque no soy mexicana, y porque prefiero decir las cosas como son.

Pero sí, todos ponemos nuestra cara bonita, aunque hay gente que vive así y hasta en las últimas consecuencias guardan la compostura. Y si hay algo que aborrezco es la hipocresía: que alguien me muestre algo que no es. Por eso me gustó la obra, además del desmadre que se arma en el escenario , nos cuenta la actriz que se dio a conocer siendo una niña interpretando a María Joaquina en la telenovela para niños Carrusel.

El personaje María Joaquina era una güerita desabrida , pedante y que siempre le hacía el feo al inocente y humilde negrito del grupo, Cirilo, que estaba enamorado de ella. La generación de niños que creció viendo esa telenovela, hoy ronda los 30 años de edad. Muchos de ellos son padres de niños pequeños y probablemente Un dios salvaje sea una obra que les hable desde muy cerca.

La comedia presenta un conflicto en el que los personajes se ven obligados a sacar la parte más oscura de ellos mismos: un matrimonio invita a otro a discutir en su casa sobre un desaguisado cometido por el hijo de aquellos. En la escuela el chico le rompió dos dientes al hijo de los anfitriones con un palo. Al principio, las dos parejas buscan guardar los modales pero poco a poco cada uno deja salir ese dios salvaje que llevamos dentro , como indica Paleta. Al final, el escenario se pone patas arriba.

Sin embargo la actriz confiesa: este caos al final para mi no lo es porque me tranquiliza. Ahí me siento más cómoda. Yo creo que no hay cosa más deliciosa que comerte una sopa a sorbidas, por ejemplo: cuando nadie te ve o estás en familia, donde sí te muestras como eres , menciona la actriz.

Segunda llamada

Ludwika sale de su camerino elegantemente vestida con una falda color violeta y una camisa del mismo tono. Está lista para interpretar a su personaje: Annie, una mujer de clase, linda y modosa. En la sesión de fotos para este entrevista, Ludwika se impacienta: ¿y si mejor le pides unas fotos bonitas de estudio a la producción? , nos sugiere. Ludwika toma asiento en un sillón aterciopelado de color rojo, ni mandado a hacer para enmarcar una buena imagen. Posa.

Del otro lado del telón se escuchan los murmullos de la gente ocupando sus asientos. Ya se cantó segunda llamada y los demás actores llegan al escenario: Mónica Dionne, Rodrigo Murray y Flavio Medina; elenco que Ludwika ayudó a componer, como ella nos contó:

En 2009, viví en Buenos Aires, ahí vi muchas obras de teatro, una de ellas Un dios salvaje, que la dirigía también allá Javier Daulte. La vi y me encantó y me dieron muchas ganas de ponerla en México. Pero se quedó ahí en una idea. Total que regresé y un buen día me llamó Morris Gilbert (productor de Ocesa teatro) para proponérmela. Se me hizo bien raro: fue como un gran regalo, pues él la compró pensando en mí y, sí, fue una gran coincidencia. Después, Morris me dio la oportunidad y la confianza de participar en el armado del elenco y al final quedó un reparto muy interesante , dice la actriz.

El próximo lunes, Ludwika Paleta cumple años y los festejará trabajando. De lunes a miércoles está en gira con la obra de teatro No sé si cortarme las venas, y de jueves a domingo actúa en Un dios salvaje. Ya estoy muy cansada , confiesa. Pero se da tiempo de pensar en el futuro:

Me gustaría mucho hacer cine. Tengo muchas ganas de que llegue un buen proyecto porque los últimos guiones que he leído no me han gustado. Además, hay tanta gente involucrada: es un círculo tan cerrado y tomado por sólo algunas personas que entrar es más difícil. Pero en fin. Este es el presente y el teatro es ciertamente un albur: nunca sabes cómo te va a ir, cómo va a reaccionar el público. Pero estaremos aquí mínimo hasta inicios del año próximo .

aflores@eleconomista.com.mx

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